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¿Por qué, en pleno siglo XXI, las mujeres siguen ganando menos que los hombres incluso con la misma formación? En el caso de la ingeniería, una de las profesiones más técnicas y mejor pagadas, la respuesta revela profundas desigualdades. Sigue leyendo, te presentamos un panorama actualizado sobre la brecha de género en la ingeniería, además del contexto histórico y las razones estructurales detrás de esta realidad.

La brecha de género en la ingeniería en México es contundente: según datos de la ENOE y del INEGI, las mujeres ganan en promedio 9 588 pesos mensuales, mientras que los hombres perciben 11 mil 149 pesos. Esta diferencia equivale a un 16.3 por ciento menos, cifra que asciende hasta el 23 por ciento en áreas como Ingeniería Civil y Construcción. Es decir, una mujer ingeniera debe trabajar alrededor de 61 días adicionales al año para igualar los ingresos de sus colegas hombres.
Brecha de género en la ingeniería: causas profundas y persistentes
A pesar de los avances en la matrícula universitaria, las desigualdades no desaparecen al egresar. Las causas detrás de la brecha salarial en la ingeniería son múltiples:
- Segregación ocupacional. Ellas suelen ocupar puestos técnicos o intermedios, mientras los hombres acceden a cargos ejecutivos y de mayor remuneración.
- Trabajo no remunerado y maternidad. Muchas mujeres enfrentan interrupciones laborales por tareas de cuidado, lo que afecta su crecimiento profesional.
- Discriminación estructural. Aproximadamente el 50 por ciento de la brecha salarial no se explica por educación ni experiencia, sino por estereotipos de género y sesgos en procesos de contratación y promoción.
¿Qué está cambiando?
Desde 2012, el número de mujeres en carreras STEM ha crecido un 42 por ciento en México. Programas como NIÑASTEM PUEDEN o las actividades del Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, celebrado cada 23 de junio, buscan inspirar nuevas vocaciones, visibilizar referentes y promover redes de mentoría. En estados como Zacatecas o Veracruz, la participación femenina ya supera el 30 por ciento, lo que demuestra que el cambio es posible, aunque aún desigual.
Estudios de McKinsey confirman que las empresas con más mujeres en puestos directivos obtienen un 44 por ciento más de rendimiento. Incluir a mujeres en equipos de ingeniería no es solo una cuestión de justicia, sino de eficacia e innovación. Pero para que eso ocurra, es clave cerrar la brecha de género en la ingeniería desde la raíz.
Hablar de cuánto gana una mujer ingeniera en México es hablar de justicia económica, pero también de cultura laboral, oportunidades y políticas públicas. La brecha en la ingeniería no es una consecuencia inevitable, sino el reflejo de un sistema que aún excluye. Visibilizarla es el primer paso para transformarlo.
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