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Durante años, Lupita Nyong’o vivió con síntomas sin saber que tenía más de 30 tumores benignos creciendo en su útero. Su testimonio, revelado recientemente, no solo expone una dura realidad médica, sino también un problema social: el silencio sistemático del dolor femenino. ¿Tú sabías sobre los fibromas uterinos? Te contamos lo que debes saber.

Los fibromas uterinos son tumores benignos que se desarrollan en el útero y que según datos de la Secretaría de la Salud, afectan a hasta el 70 por ciento de las mujeres en edad fértil (alrededor de 22 millones). Aunque en la mayoría de los casos no presentan síntomas, cuando se ubican en ciertas zonas —como los miomas submucosos— pueden dificultar el embarazo, provocar abortos espontáneos o alterar el desarrollo fetal.
| Mira el post de Lupita sobre el padecimiento
La localización, el tamaño y el número de estos miomas son factores clave para determinar su impacto. Existen opciones de tratamiento variadas, desde vigilancia médica y terapias farmacológicas, hasta procedimientos conservadores como la histeroscopia o el ultrasonido focalizado (HIFU), especialmente indicados para mujeres con deseo de maternidad.
Lupita Nyong’o y su diagnóstico: una historia que resuena con miles de mujeres
En 2014, el mismo año en que ganó el Óscar por “12 Years a Slave“, Lupita Nyong’o fue diagnosticada con 30 fibromas. Desde entonces, ha sido intervenida quirúrgicamente y ha vivido con la incertidumbre de una condición que, como le dijo su médica, es crónica: los fibromas volverán a aparecer con el tiempo.

A través de su relato, publicado en Instagram durante el Mes de Concientización sobre los Miomas, Nyong’o abrió un espacio que millones de mujeres necesitaban: uno donde el dolor se valide, se nombre y se atienda. Porque durante mucho tiempo se ha enseñado que menstruar con dolor es normal, y no lo es.
Activismo con enfoque en salud pública y justicia reproductiva
Lupita ha transformado su experiencia en acción política y social. Anunció la creación de una beca de investigación junto a la Foundation for Women’s Health para apoyar tratamientos menos invasivos. Además, se unió a legisladoras en Estados Unidos para impulsar leyes que promuevan la investigación, el diagnóstico temprano y la educación sobre los fibromas uterinos.
Su mensaje es claro: “No más sufrir en silencio”. Rechaza la normalización del dolor y exige sistemas de salud sensibles a la experiencia femenina. Denuncia, además, el retraso diagnóstico, la falta de opciones mínimamente invasivas informadas y la escasa atención a esta condición en políticas públicas de salud.
Una historia personal que visibiliza un problema estructural
El testimonio de Lupita Nyong’o ha resonado entre mujeres que vivieron años sin respuestas médicas o sin ser tomadas en serio. Al hablar abiertamente, no solo pone rostro a una realidad común, sino que exige un cambio de paradigma: que el dolor de las mujeres deje de ser invisible.
Su caso evidencia una necesidad imperativa: informarse. Y que detrás de cada historia como la suya, hay miles esperando ser escuchadas.
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