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¿Te has preguntado qué tan neutrales son las ciencias biológicas y de la salud? Anne Fausto‑Sterling, bióloga y escritora feminista, se atrevió a lanzar esa pregunta incómoda. Su trabajo ha cuestionado las bases de la biología tradicional al tiempo que ofrece nuevas formas de pensar el cuerpo, el género y la identidad desde una mirada crítica e inclusiva.

Durante décadas, Anne Fausto‑Sterling ha denunciado cómo los supuestos científicos sobre las diferencias entre hombres y mujeres están contaminados por prejuicios patriarcales. Su enfoque combina investigación rigurosa con una profunda conciencia social.
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En su libro “Myths of Gender” publicado en 1985, desmonta con argumentos sólidos las teorías que asocian habilidades o comportamientos con el sexo biológico, evidenciando que muchas de esas ideas no provienen de datos objetivos, sino de normas culturales.
El legado de Anne Fausto‑Sterling en la crítica a la ciencia
Uno de los aportes más disruptivos de la científica fue el artículo “The Five Sexes” de 1993, donde propone que no existen solo dos sexos, sino una gama de posibilidades biológicas. Aunque más tarde matizó esta propuesta, dejó claro que el binarismo sexual es una construcción que ha perjudicado especialmente a las personas intersexuales.
En “Sexing the Body”, su obra más conocida publicada en el 2000, analiza cómo médicos y científicos deciden sobre los cuerpos de otras personas con base en supuestos sociales, no en evidencias objetivas. Lo que muchas veces se presenta como “ciencia dura” tiene detrás decisiones políticas que reflejan jerarquías de género.

Una científica feminista que rompió paradigmas
Como bióloga y escritora, Fausto‑Sterling también ha evidenciado cómo experimentos con animales han sido malinterpretados para justificar conductas humanas. Por ejemplo, investigaciones en ratas han servido para reforzar estereotipos como la agresividad masculina o la pasividad femenina, sin cuestionar los sesgos de diseño de dichos estudios.
Su crítica no es contra la ciencia en sí, sino contra una ciencia que se rehúsa a revisar sus bases ideológicas. Según ella, es urgente aplicar una mirada feminista a los métodos científicos si realmente queremos conocimiento riguroso y ético. De ahí su insistencia en que el género, como el sexo, no son categorías fijas sino construcciones sociales ancladas en contextos específicos.
Elogiada por colegas como Evelynn Hammonds, Fausto‑Sterling ha sido reconocida con premios como el Robert K. Merton Award. Su legado va más allá de la academia: abre puertas para repensar políticas públicas, salud y educación desde una perspectiva crítica del conocimiento. En síntesis, Anne Fausto‑Sterling ha dejado una marca profunda al revelar cómo los sesgos de género moldean incluso lo que damos por “verdad científica”. Su obra invita a transformar no sólo la política del cuerpo, sino también la política del conocimiento.
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