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Cuando el futbolista del Chivas, Javier “Chicharito” Hernández, se refirió a las mujeres como personas que deberían “ser lideradas por un hombre” o “encarnar su energía femenina” limpiando y cuidando el hogar, la indignación fue inmediata. ¿Por qué? Detrás de sus frases condescendientes disfrazadas de ternura, se esconde un modelo de sociedad que numerosas luchas han intentado superar. Aquí te explicamos por qué sus declaraciones deben ser cuestionadas y qué significa exactamente la igualdad sustantiva que mencionó la Secretaría de las Mujeres.

Las declaraciones más problemáticas del futbolista incluyeron: “Las mujeres están fracasando por erradicar la masculinidad”, “No tengan miedo a ser lideradas por un hombre”, “¿Quieres a un proveedor pero limpiar es opresión patriarcal?”.
| Mira con detalle lo que dijo la presidenta
Este discurso no es nuevo. Se alinea con las corrientes conservadoras conocidas como tradwives o redpill, que promueven roles de género tradicionales: el hombre como líder y proveedor; la mujer como cuidadora y sumisa. Lo que genera alarma es que estos mensajes se difunden desde figuras con influencia mediática como Chicharito, que alcanzan audiencias jóvenes y normalizan el retroceso.
Igualdad sustantiva: la respuesta del Estado
Ante estos mensajes, la Secretaría de las Mujeres, encabezada por Citlalli Hernández, publicó un pronunciamiento claro: lo expresado por Chicharito es sexista, misógino y reproduce estereotipos que impiden avanzar hacia la igualdad real entre mujeres y hombres.
Pero, ¿qué es exactamente la igualdad sustantiva? No es solo que hombres y mujeres tengan los mismos derechos en papel. Es que esos derechos se ejercen plenamente, sin obstáculos estructurales. Es decir, que las mujeres puedan estudiar, trabajar, decidir y vivir sin depender de un hombre, sin ser discriminadas por expectativas sobre cómo deben “ser” según su género.

Este tipo de igualdad exige cambiar no sólo leyes, sino también prácticas culturales que normalizan que los hombres manden y las mujeres obedezcan. Por eso, la Secretaría insistió en que avanzar requiere cambio cultural profundo.
¿Quién más respondió?
La presidenta Claudia Sheinbaum fue tajante: calificó los comentarios como “muy machistas” y subrayó que “las mujeres podemos ser lo que queramos ser”. Jugadoras como Blanca Félix y Daniela Delgado respondieron desde el deporte femenino, compartiendo mensajes críticos contra la visión tradicionalista del futbolista. Colectivos feministas y figuras públicas denunciaron el uso de discursos motivacionales para disfrazar ideas patriarcales.
La polémica con Chicharito no es sobre libertad de expresión, sino sobre el impacto de reproducir discursos que refuerzan la subordinación femenina. La igualdad sustantiva no es una aspiración, es un derecho. Reconocer a las mujeres como personas completas, capaces de decidir su camino, es la base de una sociedad justa. No se trata de que sean más que los hombres, pero tampoco menos.
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