Share This Article
¿Cómo se logra la perfección académica en uno de los exámenes más difíciles del país? Lizette Cruz, una joven de Chiapas, respondió a esa pregunta con disciplina, estrategia y propósito. Su hazaña no solo ha sido celebrada por instituciones educativas, también se ha convertido en una inspiración para miles de estudiantes del sureste mexicano que sueñan con transformar su futuro.

Lizette Cruz, originaria de Ocosingo, Chiapas, obtuvo 120 aciertos en el examen de ingreso a la UNAM. Este resultado la posicionó como primer lugar nacional, entre decenas de miles de aspirantes. Gracias a su desempeño, fue admitida en la carrera de Ingeniería Aeroespacial, una de las más demandadas en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Su historia, sin embargo, no comenzó con un resultado perfecto. En su primer intento de ingreso, Lizette obtuvo solo 77 aciertos. Lejos de desmotivarse, el resultado la impulsó a seguir un plan autodidacta de preparación que incluyó tutoriales gratuitos en línea y cursos abiertos, dedicando ocho meses intensivos a su formación. La perseverancia y el aprendizaje estratégico fueron claves para alcanzar su meta.
Un logro que rompe barreras geográficas y sociales
Egresada del COBACH plantel 16 en Ocosingo, Lizette se destacó en olimpiadas estatales y en proyectos de robótica durante la preparatoria. Estos antecedentes no solo reflejan su talento, sino también la falta de visibilidad que enfrentan muchas jóvenes estudiantes en regiones con menos recursos educativos.

Su logro fue reconocido por la cuenta oficial de Admisión UNAM y por el gobierno de Chiapas, que le otorgó una beca completa para cubrir alimentación, transporte y hospedaje durante toda su carrera. Este respaldo institucional es una señal clara del impacto que pueden tener las políticas públicas cuando se orientan al reconocimiento del mérito académico en contextos de desigualdad.
Lizette Cruz, referente para nuevas generaciones
Este caso demuestra que las oportunidades sí pueden aprovecharse cuando se cuenta con una red de apoyo, recursos accesibles y, sobre todo, un propósito claro. Su ingreso a la carrera de Ingeniería Aeroespacial no es solo un logro personal, sino un símbolo de lo que puede suceder cuando las jóvenes del país tienen acceso al conocimiento y la determinación de seguir adelante.
Al elegir la Facultad de Ingeniería, Lizette se suma a una generación de jóvenes que están transformando los estereotipos de género en carreras científicas y tecnológicas. Su ejemplo reafirma que el talento no tiene geografía ni género: solo necesita oportunidad y visibilidad. En un país donde muchas veces el mérito femenino no recibe la atención que merece, Lizette Cruz se ha convertido en un nombre que vale la pena recordar. Su historia no termina aquí: apenas comienza.
Sigue leyendo:
| Orgullo de Ecatepec: ¿Quién es Ana Sofía la alumna que obtuvo puntaje perfecto en la UNAM?
| Día del autocuidado: hábitos para tu día a día que puedes hacer por ti