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Seis Mono, también conocida como Quexquémitl de Guerra,fue una líder mixteca del siglo XI. A partir de este año será honrada oficialmente con una efeméride nacional cada 9 de enero. Encarna la fuerza política, militar y cultural de las mujeres indígenas en la historia de México.

Seis Mono nació hacia 1073, hija de la Señora 9 Viento y el Señor 10 Águila, en el señorío de Jaltepec, en lo que hoy es Oaxaca. Tras la muerte de sus hermanos, heredó el poder dinástico, convirtiéndose en la única sucesora legítima del linaje. Su historia está documentada en el Códice Selden, una fuente clave para entender la organización política de los pueblos mixtecas.
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Al casarse con Once-Viento, gobernante de Huachino, consolidó una alianza estratégica que buscaba mantener el control de regiones clave y resistir la expansión del poderoso Ocho-Venado. No fue una reina pasiva: lideró campañas militares, impuso autoridad sobre señoríos rivales y se ganó el título de Quexquémitl de Guerra, en referencia al atuendo ceremonial que representaba su papel como jefa guerrera.
Símbolo de poder femenino indígena
Su legado va más allá de la resistencia militar. Su liderazgo dejó claro que las estructuras patriarcales prehispánicas no eran impermeables al poder femenino, cuando el linaje, la capacidad estratégica y la fuerza de voluntad se unían en figuras como ella. Fue una gobernante mixteca que asumió decisiones militares y políticas de alto impacto, en defensa de su pueblo y de su herencia.

Hoy, su nombre resuena con fuerza en espacios como Santo Domingo Yanhuitlán, donde se le rinde homenaje con ofrendas, lectura de códices y la elaboración ceremonial de un quexquémitl tejido en telar de cintura. Estas expresiones culturales no son actos folclóricos: representan una forma viva de justicia histórica y de reconocimiento al papel de las mujeres en la construcción de los pueblos indígenas.
La memoria de Seis Mono en el presente
La Secretaría de Educación Pública reforzó este enfoque el 24 de enero, al presentar su figura en la sección “Mujeres en la Historia”, como parte de las actividades del Año de la Mujer Indígena. Ese reconocimiento oficial culminó con su inclusión en el calendario cívico nacional.
Desde su papel como Ñuñuu, estratega militar y defensora de su linaje, Seis Mono desafió normas impuestas y lideró en tiempos de conflicto. Su memoria la honra al tiempo que revalida el lugar de las mujeres indígenas como protagonistas históricas. Su historia nos recuerda que las raíces del poder femenino en México son profundas, firmes y dignas de ser contadas.
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