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¿Qué significa que cuidar sea un derecho humano y no solo una labor silenciosa de las mujeres? La Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe de 2025 abordó esta y otras preguntas esenciales, dejando claros compromisos que buscan transformar las políticas de igualdad de género en la región.

El evento se convirtió en un espacio donde la voz de las mujeres históricamente invisibilizadas cobró protagonismo y donde se trazaron rutas concretas para garantizar el derecho al cuidado y la autonomía de todas. Uno de los puntos clave de la conferencia fue la legitimación del cuidado como un derecho humano.
Esto no solo incluye cuidar a otras personas, sino también ser cuidado y cuidar de uno mismo. La reciente Opinión Consultiva OC‑31/25 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos respalda este enfoque, planteando que el cuidado debe ser una responsabilidad compartida entre el Estado, la sociedad y los individuos. Reconocerlo así implica políticas públicas claras y sostenibles que alivien la carga histórica que recae sobre las mujeres.
Visibilización de mujeres históricamente marginadas
Otro eje central fue la inclusión de mujeres indígenas, afrodescendientes y rurales. Estas mujeres realizan gran parte del trabajo de cuidado que sostiene economías y comunidades, pero rara vez se reconoce su contribución. La conferencia destacó su rol indispensable y exigió que las políticas públicas integren sus necesidades y experiencias, avanzando hacia una igualdad de género más real e inclusiva.
Autonomía de mujeres con discapacidad
La agenda también prioriza los derechos de las mujeres con discapacidad. Garantizar su autonomía y participación plena es esencial para cualquier política de igualdad de género interseccional. Este enfoque refuerza la necesidad de eliminar barreras físicas, sociales y culturales que limitan su acceso a oportunidades y al cuidado digno.
Ciudades del cuidado y políticas públicas inclusivas
Entre los compromisos más innovadores, Clara Brugada, jefa de Gobierno de Ciudad de México, propuso la creación de una “Red de Ciudades del Cuidado”. Esta estrategia busca devolver tiempo a las mujeres y promover políticas públicas efectivas que reconozcan el cuidado como un bien colectivo. Además, CEPAL y ONU Mujeres insistieron en la necesidad de invertir entre el 4.7 y 5 por ciento del PIB en sistemas de cuidados, generando empleo y fortaleciendo la economía regional.
Compromisos concretos de México
México anunció la construcción de al menos mil centros de cuidado infantil, junto con pensiones y becas para mujeres mayores. Estas medidas buscan crear una “sociedad del cuidado”, donde la igualdad de género deje de ser un objetivo aspiracional y se traduzca en infraestructura y oportunidades reales.

La XVI Conferencia reafirmó que el cuidado no es una responsabilidad privada ni invisible: es un derecho humano. La visibilización de mujeres indígenas, afrodescendientes, rurales y con discapacidad, junto con compromisos de inversión y creación de redes de cuidado, marca un cambio estructural en la región. Sin igualdad real en los cuidados, no hay igualdad de género, y esta conferencia dejó claro que transformar esta realidad es urgente y posible.
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