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Desde su amor por la actuación con raíces en el teatro, una joven actriz se ganó su lugar en la última película de la aclamada directora Celine Song. Ayla Rodríguez conversó con nosotras para contarnos de su experiencia y perspectiva sobre este largometraje, su trabajo en él y cómo el guion deconstruye los conceptos de amor romántico, capitalismo y “chick flick”.

El camino de Ayla Rodríguez no ha sido lineal. Formada en Casa Azul y La Teatrería, inició su carrera en el teatro y en proyectos como videoclips, cortometrajes y televisión. Sus primeras experiencias fueron en el teatro musical —espacio donde reconoce haber forjado sus tablas—, aunque pronto decidió enfocarse en el teatro de texto y en proyectos escénicos más íntimos.
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Entre sus participaciones más significativas destaca Ricitos de Oro no Habla Alemán, una puesta en escena que le permitió compartir escenario con figuras que admira y fortalecer la idea de que el arte se construye como comunidad. “El arte crea pequeñas familias”, dijo alegremente, reconociendo el valor colectivo de cada experiencia creativa.
Ayla Rodríguez en Materialists: un casting diferente
El casting no siguió los patrones tradicionales. La directora de casting, Viridiana Olvera, la contactó directamente para una prueba sencilla: sentarse en el suelo, observar un objeto, tomarlo y sonreír. No había líneas de diálogo, solo presencia y neutralidad. Para ella, acostumbrada al rigor del teatro, fue un reto distinto que finalmente la llevó a obtener el papel.

No fue hasta que le entregaron el guion que supo el por qué: su personaje no tiene líneas, pero sí un peso simbólico. En pocos minutos de pantalla, Ayla y Jon, su compañero en escena y ex colega de la escuela, conmueven a salas enteras a base de tiernos gestos y miradas dulces. Estas escenas que pueden parecer pequeñas forman parte de un amplio rompecabezas que invita, en palabras de Ayla, a volver al origen del por qué nos juntamos con otra persona. Forma parte de una historia que, desde la visión de Celine Song, cuestiona cómo nos vinculamos, qué sostenemos como amor en la adultez y cómo lo personal se entrelaza con el capitalismo.
Un cine que invita a la reflexión
Muchas personas hablaron con Ayla sobre Materialists queriendo saber una cosa: ¿con quién de los protagonistas masculinos se hubiera quedado ella? Su respuesta, sin un ápice de titubeo, es “ninguno”. En lugar del rico y exitoso personaje de Pedro Pascal o el apasionado y romántico Chris Evans, ella elige una cena para dos con la reflexión como su cita.
Ayla entiende el arte como un espacio político. Ella está consciente de que toda historia tiene resonancia en quien la ve, incluso las que tienen por objetivo el entretenimiento y el ocio, como las chick flick. Ella misma afirma disfrutar de estas cintas, destacando en especial 13 Going on 30 y The Holiday como sus favoritas. Sin embargo, celebra que proyectos como Materialists busquen abrir preguntas al espectador. Su visión conecta con un debate más amplio sobre la responsabilidad de quienes cuentan historias. “No estoy en contra del entretenimiento que solo entretiene, pero el arte también debe tener eco y capacidad de generar conversación”, dijo.
El ascenso de Ayla Rodríguez a un escenario internacional muestra que el talento y la coherencia artística pueden abrir caminos inesperados. Su trabajo en esta película expande su horizonte profesional, al tiempo que posiciona nuevas narrativas que invitan a reflexionar sobre el amor, el capitalismo y nuestra humanidad compartida. Con una mezcla de sensibilidad y compromiso, Rodríguez nos recuerda que cada elección artística tiene eco, dentro y fuera de la pantalla. ¿Será que estamos ante la futura protagonista de la próxima cinta de Celine Song? Nosotras, en definitiva, no lo descartamos.
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