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Hablar de adultas mayores y violencia de género en México es hablar de un problema que existe, pero que permanece casi invisible. Los datos muestran que miles de mujeres sufren maltrato, pero menos del 1 por ciento se atreve a denunciar. ¿Qué mecanismos reales existen para proteger a quienes han vivido décadas de violencia y cómo acceder a ellos? Nosotras te contamos.

Un estudio realizado por la doctora de Ciencias en Salud Colectiva Liliana Giraldo señala que 32.1 por ciento de las personas adultas mayores (hombres y mujeres) han sido víctimas de maltrato, siendo el psicológico el más común. Estos datos reflejan un patrón: la violencia hacia las mujeres de la tercera edad se sostiene en el tiempo y rara vez se visibiliza.
De acuerdo con la ENDIREH 2021, el 14.6 por ciento de las mujeres de 60 años o más sufrió algún tipo de violencia en el último año. La más frecuente fue la psicológica (13 por ciento), seguida de la económica (4.7 por ciento), la física (1.5 por ciento) y la sexual (0.5 por ciento). El INEGI advierte que en las mayores de 65 años el problema aumenta: 19.2 por ciento enfrentó violencia reciente, sobre todo psicológica y económica.
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Violencia silenciosa y casi sin denuncias
Las mujeres mayores representan el 13.2 por ciento de los feminicidios en México desde 2003. Sin embargo, en 2023 apenas el 0.9 por ciento de denuncias correspondió a mujeres entre 65 y 69 años, y solo el 0.5 por ciento a mayores de 70. Muchas han vivido maltrato durante décadas: el 67 por ciento por más de 20 años y el 40 por más de 40 años. El problema no solo es la violencia, también la percepción social que normaliza el abuso como parte del “rol tradicional” de las mujeres. Esto genera un círculo de invisibilidad que dificulta el acceso a la justicia.
A la violencia de género se suman condiciones económicas y sociales que aumentan la vulnerabilidad. El 58 por ciento de estas mujeres carece de una pensión adecuada y el 45 por ciento depende económicamente de familiares. Además, enfrentan una doble discriminación: por edad y por género. Esta combinación limita su independencia y las expone a mayores riesgos de abuso.

Marco legal y protocolos de atención
El Artículo 1 de la Constitución prohíbe la discriminación por género y edad, y el Artículo 4 reconoce el derecho a una vida libre de violencia. El Código Penal Federal establece agravantes en casos de violencia familiar contra personas mayores.
La Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores amplía la definición de violencia (física, psicológica, patrimonial, sexual y de abandono), mientras que la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia refuerza la obligación del Estado de prevenir y sancionar. En la Ciudad de México, la SEDESA cuenta con protocolos en clínicas geriátricas que notifican al Ministerio Público cuando detectan casos de violencia y ofrecen talleres preventivos.
Adultas mayores: ¿dónde y cómo denunciar?
Existen varias vías de denuncia:
- A nivel federal: PROVÍCTIMA brinda acompañamiento legal gratuito, apoyo psicológico y asesoría para acceder a la justicia.
- Derechos humanos: La CNDH recibe quejas gratuitas y confidenciales, sin necesidad de abogado.
- Sociedad civil: El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) acompaña casos de violencia de género.
- A nivel local en CDMX: Las clínicas geriátricas de SEDESA generan denuncias ante el MP; además, la SEBIEN otorga apoyos sociales.
La violencia contra las mujeres mayores no debe seguir siendo invisible. Denunciar es un paso clave para romper el silencio y exigir justicia.
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