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La labor de Rosalba Lara combina múltiples dimensiones. Es cocinera tradicional, médica tradicional, rezandera, promotora cultural y defensora de los derechos de mujeres, niñas y pueblos originarios. Su reconocimiento nacional visibiliza a quienes, como ella, sostienen con su trabajo las raíces culturales y al mismo tiempo exigen condiciones de justicia y equidad.

El pasado 24 de septiembre, Rosalba Lara, originaria de Xoxocotla, Morelos, resultó ganadora en la Cuarta Edición del Premio Nacional a la Promoción de los Derechos de las Mujeres Indígenas “Martha Sánchez Néstor”. Ella ha tejido su vida entre la medicina tradicional, la cocina ancestral y el activismo.
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La entrega de este premio no sólo enaltece a Rosalba como mujer indígena, subraya un mensaje clave: las mujeres de los pueblos originarios no son figuras pasivas de la historia. Son las protagonistas que, desde la resistencia y la resiliencia, transforman la vida comunitaria.
Premio a la Promoción de Derechos de Mujeres Indígenas: reconocimiento necesario
El galardón que recibió Rosalba lo otorgó el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas y la Secretaría de las Mujeres. El Premio a la Promoción de Derechos de Mujeres Indígenas reconoce a quienes combinan los saberes ancestrales con la defensa de derechos humanos. Esto especialmente en contextos donde las desigualdades suelen invisibilizarse.

En el caso de Rosalba, el reconocimiento estuvo ligado a su defensa del bienestar de niñas indígenas, al trabajo en salud intercultural y a la protección de la niñez morelense. Todo esto mediante proyectos educativos, talleres sobre plantas medicinales y jornadas comunitarias.
Cultura viva y activismo desde Xoxocotla
Rosalba ha impulsado proyectos de rescate cultural a través del centro comunitario Meztli, espacio que busca preservar la lengua, la cocina y los rituales de su pueblo. También participa en encuentros de cocineras y médicos tradicionales, foros indígenas y acciones de reforestación que vinculan la defensa de la tierra con el fortalecimiento de la identidad.
Su labor muestra que preservar tradiciones no significa quedarse en el pasado. Es abrir caminos para nuevas generaciones. En eventos públicos, Rosalba ha insistido en que las voces de las mujeres indígenas deben ser escuchadas en la toma de decisiones y que su papel como guardianas de saberes es parte esencial de la identidad nacional.
Rosalba Lara: símbolo de resiliencia y transformación
Al recibir este reconocimiento, Rosalba se convirtió en referente, para Morelos y para todo México. Su historia recuerda que las mujeres indígenas, además de mantener vivas prácticas ancestrales, son líderes y agentes de cambio en la defensa de derechos, la equidad de género y la justicia social.
El premio que hoy lleva su nombre en las noticias es un recordatorio de que la transformación comunitaria comienza en lo local y que, con mujeres como Rosalba Lara, los pueblos originarios mantienen viva su memoria y su futuro.
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