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Del norte al sur de México la desigualdad de género y el racismo se hacen presentes. Pese a ello, en cada rincón del país hay mujeres que están luchando para que el camino cada vez se haga más fácil. Una de ellas es Bertha Pech Polanco.
En Mente Mujer entrevistamos a la activista yucateca que está haciendo una importante labor en favor de los derechos de las mujeres —especialmente indígenas—. Su trabajo, junto con el de otras compañeras, es fundamental en un estado que, según la Encuesta Nacional Sobre Discriminación (Enadis), ocupa el primer lugar de discriminación en todo el país.
¿Quién es la activista maya Bertha Pech?

Originaria de Maxcanú, Yucatán, Bertha Pech Polanco es una mujer maya que gran parte de su vida la ha dedicado al activismo. De hecho, actualmente lleva alrededor de 25 años viviendo en Mérida, ciudad en la que poco a poco ha tejido redes con otras mujeres.
Y es que la causa de Bertha es clara: impulsar acciones cuyo principal objetivo sea “abrir camino para que más mujeres puedan ejercer sus derechos y realizar sus proyectos”. ¿La razón?
Pech Polanco es maestra de profesión y desde esta área, comenzó a percatarse de las brechas de género en cuestiones educativas. Así, poco a poco fue descubriendo los obstáculos que generan problemáticas estructurales como la violencia de género y el racismo.
“Me empiezo a cuestionar algunas cosas sin saber que ese momento era clave para que más adelante me pudiera dar cuenta de todas estas limitaciones y violencias que se dan en razón de género por ser mujer”.
¿Cuáles son las causas de Bertha Pech?
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en Yucatán alrededor de medio millón de personas se consideran indígenas. Pese a ello, en la entidad faltan las instancias suficientes que las acompañen para ejercer derechos básicos que van desde la salud y la educación y hasta la participación política. En esta área entra el trabajo de Bertha Pech.

A lo largo de su trayectoria, la activista maya se ha enfocado en trabajar desde lo colectivo para que la población indígena de Yucatán cuente con más herramientas. Una de sus acciones más recientes tiene que ver con la defensoría pública para los derechos político electorales del estado.
Y es que aunque desde 2023 el Congreso local aprobó la iniciativa para su creación, hasta el momento, el organismo todavía no empieza a operar, una situación que hizo que Bertha junto con una veintena de personas promovieran un juicio con el que el Tribunal Electoral obligó al Instituto Electoral de Participación Ciudadana a poner en funcionamiento la defensoría.
Pese a que todavía no entra en operación, para Bertha esta institución es importante porque en Yucatán existen cerca de medio millón de personas que se autodefinen como mayas y que tienen que ser atendidas. Por eso no dejará de insistir.
“No lo vamos a soltar. Vamos a seguir desde nuestros espacios hablando del tema y vamos a seguir analizando en colectivo”.
Bertha y sus múltiples causas

El caso de la defensoría no es aislado. La labor de Bertha Pech por los derechos de las personas indígenas y de las mujeres se demuestra en otras áreas.
Actualmente, Bertha es consejera del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) y promotora de derechos indígenas y pueblos afromexicanos. Desde todas estas aristas ella no para ni lo hará, porque son espacios para la ciudadanía que no ha tenido respuesta.
Asimismo, hará que su voz se haga escuchar en los lugares donde enseña y aquellos en los todavía falta llegar:
“Hay que seguir en esos espacios sumando desde mis posibilidades y seguir haciendo desde mis espacios de lucha y formación universitaria”.
Bertha Pech y la lucha en colectivo

Bertha Pech reconoce que han habido grandes avances en la garantía de los derechos de las mujeres y las poblaciones indígenas. Sin embargo, para la activista todavía falta un largo camino por recorrer.
Precisamente por eso, para ella es importante promover el respeto y la protección de los derechos pero siempre desde las redes de apoyo y reconociendo la lucha colectiva. Porque todas están llegando juntas.
“Hay que buscar siempre esa red. No llegamos solas a los espacios, siempre estamos juntas y eso también nos fortalece también ante las violencias que podemos vivir (…) hay que seguir impulsando de manera conjunta y que todas nuestras voces puedan ser escuchadas y representadas”.