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Aracely Guzmán, una joven originaria de San Buenaventura, Coahuila, convirtió su interés por ayudar a su familia en un parteaguas para que las niñas y mujeres de México se motiven a soñar en grande.
En entrevista para Mente Mujer, Aracely contó cómo de estudiar Medicina en México saltó a estudiar una Maestría en Salud Pública en la Universidad de Harvard, una de las instituciones con mayor prestigio a nivel mundial. Esta es su historia.
La motivación de Aracely: el cáncer de su madre
Desde pequeña, Aracely desarrolló una curiosidad por la Medicina. Sin embargo, en su vida se presentó un importante episodio para querer dedicarse a esta ciencia: el cáncer de mama de su madre.
Y es que cuando Aracely tenía 10 años, su mamá fue diagnosticada con esta enfermedad que según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2024, fue la primera causa de muerte de tumores malignos en México. A partir de entonces, su acercamiento con el sistema de salud fue inminente.
Años después, cuando ya se encontraba estudiando la Universidad, su padre también fue diagnosticado con cáncer, una situación que la impulsó aún más.
“Realmente la enfermedad de mi mamá fue lo que más me acercó. Esas experiencias familiares fueron lo que me llevaron a querer seguir y tomar este camino”, compartió Aracely.

Su brinco a la salud pública y a Harvard
Ya cuando se encontraba estudiando la carrera en Medicina, Aracely se dio cuenta de la importancia que tiene la salud pública y decidió especializarse en este rubro.
“Aprendí que hay problemas que no se pueden solucionar en un consultorio médico. Creo que el tema de las políticas de salud, el qué pasa en los determinantes sociales de la salud, todo eso que moldea la salud que no solamente se arregla en un consultorio médico es igual de importante”.
Acompañada de personas que ya habían recorrido esta trayectoria, la joven comenzó a buscar oportunidades dentro y fuera del país. Aunque primero tras graduarse inició su vida laboral en la Secretaría de Salud de Nuevo León, posteriormente tomó la decisión de aplicar a distintas universidades. Una de ellas fue Harvard.
Un camino lleno de retos
Los retos para llegar a una de las mejores universidades del mundo no fueron pocos para Aracely. Desde la preparación y las cartas de recomendación hasta las dificultades económicas que enfrentó, fueron parte de las experiencias del camino. No obstante, nunca estuvo sola.
“Aprendí que a este tipo de lugares nunca se llega solo. Siempre viene uno con tu familia, con tus amigos, tu red cercana apoyándote para lograr una buena aplicación que viene de ese apoyo, pero también pues de ti, de cuando te has esforzado”.
Y es que incluso cuando fue aceptada para hacer su maestría en Harvard, Aracely tuvo qué definir cómo solventaría los gastos que implica estudiar en otro país. Fue por eso que recibir una beca completa fue más que una buena noticia para la joven.

Incluso, recuerda a la perfección el día en el que le llegó el correo de notificación. En medio de la angustia ocasionada por el trabajo y el reciente fallecimiento de su padre, Aracely estaba a punto de cumplir su sueño.
“El haber recibido la beca que recibí fue algo decisivo. Fue cuando dije ‘ok, ya, definitivamente ahora sí es real y dije lo voy a cumplir’”.
Volver y contribuir a México: el siguiente paso
Ahora que se encuentra en Harvard, el siguiente paso para Aracely es prepararse de la mejor manera y regresar a México con el objetivo de contribuir al sector salud.
Aunque todavía no tiene bien definidas las fechas y planes, de lo que está segura es que quiere ser parte de las personas que se preocupan porque haya una atención digna y de calidad para las personas.
“Definitivamente creo que hay mucho por hacer en temas de de salud. Hay mucha gente muy buena, muy capaz en México que le preocupa, que le importa estos temas de que haya un acceso, que haya una atención digna y yo quiero prepararme de la mejor manera y poder contribuir y formar parte de ese equipo, de esa gente que que le interesa, le importa y que está esforzándose y trabajando mucho por lograrlo”.

Los sueños se cumplen
Para Aracely estudiar en Harvard era un sueño que veía lejano, pero que finalmente logró con base en esfuerzo, talento, trabajo y sus redes de apoyo.
A su corta edad, la médica se sigue preparando porque confía en que la educación es la clave para abrir muchas puertas. Su madre era secretaria de un kinder y su padre era maestro de secundaria. Ambos fueron su ejemplo.
Ahora, aunque reconoce que los contextos de cada niña y mujer son distintos, Ara deja un mensaje claro: los sueños se pueden cumplir.
“Quiero decirles que nunca dejen de soñar, son capaces de lograr lo que se propongan y definitivamente también para las mujeres de mayor edad decirles que nunca es tarde para lograr sus sueños”.