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Ejercer el periodismo en México es una labor muy peligrosa y siendo mujer el riesgo aumenta derivado de violencias estructurales, institucionales, simbólicas y digitales.
El Programa de Libertad de Expresión y Género del CIMAC registró durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador 1189 casos de agresiones contra mujeres periodistas, un aumentó del 117% en comparación al periodo presidencial previo.
Además, en el séptimo informe sobre violencia contra mujeres periodistas elaborado por Comunicación e Información de la Mujer A.C. (CIMAC) se revela que hay registrados cinco feminicidios vinculados a la labor periodística de las víctimas.
Es importante mencionar que del total de mujeres periodistas agredidas de 2018 a 2024, más de la mitad (el 53.32%, es decir, 634) son reporteras.
Los tipos de agresiones a los que se enfrentan las mujeres periodistas
De 2018 a 2024, el tipo de agresión que predominó en contra de las mujeres periodistas fue el bloqueo informativo (14.38%), seguido de cerca por las amenazas (13.04%), la intimidación (12.20%), el descrédito de la labor (12.11%), las agresiones físicas (9.34%) y el hostigamiento (8.83%), según el informe de CIMAC.
Otros tipos de violencia a los que se enfrentan las periodistas son: campañas de desprestigio, uso desproporcionado de la fuerza pública, acoso judicial, detención arbitraria, vigilancia, despido injustificado, despojo de material, censura, hackeo, allanamiento y doxeo.
También aunque en menor medida: alteración de contenidos, atentados, espionaje, agresión verbal, barreras de acceso a la justicia, desplazamiento forzado, denegación de servicios, privación ilegal de la libertad, feminicidio, intento de homicidio y robo de identidad.
Para culminar el listado de violencias encontramos: suspensión de cuenta, plagio, agresión a familiares, agresión sexual, ataque a instalaciones del medio, tortura, acceso a la verdad y a la memoria, coacción, discriminación y exilio.
Agresiones basadas en misoginia
Dentro de su informe, el CIMAC propone una nueva categoría llamada “agresiones con connotación misógina” para contabilizar la violencia que surge de la misoginia.
Este tipo de agresiones pueden llegar a pasar desapercibidas pero son muy graves ya que se basan en relaciones de poder socialmente construidas entre identidades de géneros y los estereotipos que los rodean.
En esta categoría, el informe de CIMAC registró 23 casos de agresión siendo la violencia que predomina la verbal, ya sea por no cumplir con estereotipos físicos de las mujeres o para descalificar su trabajo.
Otro tipo de violencia que se presenta en esta categoría es cuando va dirigida a un miembro de la familia de la periodista para así causar daños de manera indirecta (buscan revictimizar al responsabilizar a las mujeres periodistas por poner en riesgo a sus seres queridos ya que no están cumpliendo un rol tradicional de “buenas madres, esposas o hijas”).
En las agresiones contra mujeres que ejercen el periodismo, 69.8% son psicológicas, el 20.7% físicas, 5.9% patrimoniales, 1.9% de índole sexual y el 1.7% son económicas.
Al igual que en otros aspectos vinculados a la mujer, salvaguardar la integridad de las profesionales del periodismo es una tarea aún pendiente.
