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Alejandra Dueñas, mejor conocida como Jani Dueñas, es una actriz, solista y artista escénica y del doblaje que ha sido reconocida a nivel internacional por darle voz a una de las personajes favoritas de 31 Minutos: Patana Tufillo.
En entrevista para el sitio Mente Mujer, la chilena compartió quién es ella más allá de su voz, los retos que se enfrentó por ser mujer y sobre todo, hizo un llamado para que las niñas y mujeres se atrevan a ser ellas mismas.
Esta es su historia
Jani Dueñas más allá de su carrera
Jani Dueña no sólo se resume a su trayectoria profesional.
Con una sonrisa en el rostro, la artista expresó el amor que siente por su hogar, sus dos gatitas y sus amistades.
Asimismo, se define como una mujer inquieta y curiosa a la que le encanta disfrutar de la vida y de cada una de sus etapas.
“No quiero morirme aún, no quiero ser una anciana aún, pero estoy en un momento de la vida en que lo estoy disfrutando mucho y lo estoy pasando muy bien”.

¿Hubo un punto de partida?
Jani no recuerda con precisión en qué momento de su vida decidió dedicarse al arte. Sin embargo, siempre supo que su inquietud se dirigía a la parte creativa.
En medio de una familia tradicional en la que sus hermanos estudiaron carreras como Ingeniería o Medicina, Jani supo que ella quería dedicarse a las artes.
Aunque le costó trabajo descubrir “cuáles eran sus talentos” e incluso miedo a equivocarse, finalmente encontró su vocación.
“Creo que al final, si uno lo piensa, no lo hace. Simplemente lo hace porque no sabes hacer otra cosa y al y vas vas armando tu vida de acuerdo a eso”.

Retos por ser mujer
Jani recuerda que al principio de su carrera era muy difícil que hubiera más de una mujer en los elencos.
Entre los estereotipos de género y los altos estándares que se les imponían a las mujeres, era raro que ellas se encontraran en cargos importantes.
De hecho, la artista señala que a lo largo de su carrera se tuvo que formar en “un mundo dominado por hombres en casi todos sus aspectos” aún cuando sabía que las mujeres estaban llenas de talento y gracia.
“Yo tenía que ser parte de un equipo de chicos, ¿no? Era como ser la niña entre un grupo de niños”.
Afortunadamente, así como fue testigo de las grandes brechas, con el paso del tiempo, Jani también fue testigo de cómo la lucha de las mujeres comenzó a tener efectos y comenzaron a llegar a más espacios.
“Agradezco haber estado los últimos 20 años y ver un poquito cómo ha cambiado el mundo en ese sentido. No lo suficiente, si me preguntas, la verdad, me gustaría que fuera más. Pero la verdad que he sido testigo de cómo ha cambiado”.

El salto a 31 Minutos
Ni la poca representación ni las brechas de género frenaron la carrera de Jani Dueñas. Todo lo contrario, creció a tal grado que actualmente forma parte de un proyecto que ha marcado la infancia de varias generaciones: 31 Minutos.
Con más de 20 años en el elenco, el darle voz a Patana le ha permitido a Jani conocer un mundo de aprendizaje: “es algo mayor que haber pasado por la universidad”.
Y es que Jani comparte que todas las personas que integran 31 Minutos trabajan en medio del canto, la creación de personajes, la escenificación y sobre todo, la amistad: “son como mis hermanos y mis hermanas”.
“A mí me honra mucho, es muy emocionante ser parte de un trabajo que hace feliz a la gente, que emociona, que entretiene. Qué fortuna, imagínate, entregar alegría en el mundo que estamos viviendo”.

Un mensaje clave
Llena de alegría por causar emoción en la gente, Jani está convencida de que la representación de las niñas y mujeres en lugares no convencionales es una pieza fundamental.
“Es la única manera de que una niña diga, ‘oh, yo también puedo ser científica’ si sabe que hay mujeres que están haciendo ciencia, que diga, “Yo también puedo ser presidenta de un país’”.
Sin embargo, la artista también confía en que las niñas y mujeres deben ser desobedientes (en un buen sentido) en contra de un sistema conservador que históricamente las ha apartado y no las ha dejado ser ellas mismas.
“Es muy importante que las mujeres, jóvenes, sobre todo, que son las que tienen más energía, se mantengan desobedientes, se mantengan rebeldes, no por rebelarse porque sí, sino por defenderse a ellas mismas y no someterse a lo que el mundo quiere que ellas sean, en términos de estándares y cánones de belleza, en términos de lo que tienen que hacer o no, en términos de si son madres, mujeres, esposas, amantes, que nadie te diga lo que tú tienes que ser”.