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La actriz española, Gemma Cuervo, falleció a la edad de 91 años de edad. Sin embargo, además de dejar una larga trayectoria en el cine, el teatro y la televisión, dejó un importante mensaje para las juventudes, pero también para la comunidad de madres y padres.
Aquí, en el sitio Mente Mujer te compartimos qué dijo la icónica actriz en la última carta que hizo antes de morir.
¿Quién fue Gemma Cuervo?
Gemma Cuervo fue una actriz española que cobró relevancia internacional por su trabajo en Aquí no hay quien viva.
Con una trayectoria de más de seis décadas, Cuervo pasó a la historia por el papel que jugó tanto en los escenarios como en la pantalla grande.
Así, participó en montajes comoLa Celestina yLa Herida del tiempo, pero también en proyectos como Aquí no hay quien viva y Médico de familia.
A nivel personal, la actriz contrajo matrimonio con Fernando Guillén y tuvo tres hijos: Natalia, Fernando y Cayetana, quienes han resaltado a la mujer no solo por su trayectoria, sino también por su amor y dignidad.

¿Qué dijo Gemma Cuervo?
A través de una publicación realizada en sus redes sociales, la actriz Gemma Cuervo lanzó un poderoso mensaje.
Por medio de una especie de carta, la española se dirigió a las y los jóvenes a fin de recomendarles que entiendan a sus padres, dado que no “contaron con un manual” para serlo.
Sin embargo, Gemma también dejó una lección para las madres y padres: que comprendan a sus hijos, ya que nadie sabe lo que implica crecer.
Con ello, la artista formó una conversación en la que hizo énfasis en la escucha, comprensión y empatía entre generaciones.
Estas fueron las líneas de Gemma Cuervo
Nunca me gustó dar consejos. Siempre he creído en la libertad de cada uno para aprender la vida a su manera. Pero con los años una comprende algunas cosas.
Queridos jóvenes, vuestros padres un día decidieron traeros al mundo sin manual de instrucciones. Improvisaron, se equivocaron, sacrificaron muchas cosas, intentando hacerlo lo mejor posible. Amadlos. Entendedlos. No es fácil ser padre ni ser madre.
Y queridos padres, no olvidéis que ser hijo también es difícil. Todos llegamos creyendo que el mundo es sencillo hasta que la vida nos enseña que crecer también duele.
Hoy, a mi edad, miro hacia atrás y añoro a mis padres. Y al mismo tiempo miro a mis hijos y me pregunto en silencio si lo hice bien.
Quizá todos estamos siempre en lo mismo: aprendiendo a querernos mejor. Escuchémonos. Intentemos caminar, aunque sea un momento, con los zapatos del otro. La vida es demasiado breve para no hacerlo.
Os quiero.
