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Las Matemáticas son una ciencia que no conoce nacionalidad, espacio y mucho menos género. Prueba de ello es la historia de Dana Medina, Andrea Cascante, Elisa Villarreal y Sofía Santistebanestán, quienes están demostrando que las mujeres también son capaces de brillar en las ciencias exactas.
En entrevista para Mente Mujer, estas cuatros jóvenes estudiantes se abrieron para compartir los retos que han enfrentado en una área dominada por hombres, pero también dieron a conocer cómo es que han formado una bella comunidad en la que ellas pueden llevar la delantera.
Esta es su historia.

Cada una es una experiencia…
Dana Karen Medina González es una joven de 18 años de edad que cursa el segundo año de preparatoria. Además de ser una olímpica en el mundo de las Matemáticas, tiene un gran gusto por los peluches.
Andrea Sarahí Cascante Duarte también tiene 18 años y cursa el tercer año de preparatoria. A ella lo que más la representa es el color rosa.
Elisa María Villarreal Corona es más joven. Con 15 años de edad, cursa el tercer grado de secundario y profesa un gran gusto por la música, el dibujo y los juegos de cartas.
Sofía Constanza Santisteban Dávila tiene 17 años y está terminando su preparatoria. Amante de los rompecabezas, cuenta con una gran colección que la llena de identidad.
Un amor en común: las matemáticas
Aunque cada una de ellas llegó por un camino diferente, todas definieron que las Matemáticas son su común denominador.
Aunque Dana inició con su gusto por resolver problemas, el gusto por esta ciencia cobró fuerza al conocer a más chicas por medio de la Olimpiada Europea de Matemáticas Femeninas. Para ella, esta disciplina es más que números y fórmulas, es una manera de encontrar soluciones.
El gusto para Andrea nació de la comunidad que hay alrededor de las Matemáticas. Mientras que Eli asegura que “es muy bonito” conocer a otras personas que tienen la misma pasión.
Por su parte, a Sofía lo que más le llena es darse cuenta de que los problemas no tienen una única solución, sino que cada persona tiene sus métodos y formas para hacerlo.

Una representación que vale la pena
Durante la Olimpiada Europea de Matemáticas Femeninas, cada una de las estudiantes tuvo un papel elemental:
- Dana Karen Medina González ganó Medalla de Plata
- Andrea Sarahí Cascante Duarte ganó Medalla de Plata
- Elisa María Villarreal Corona ganó Medalla de Bronce
- Sofía Constanza Santisteban Dávila obtuvo Mención Honorífica
Lo mejor de todo es que entre ellas fueron creando una comunidad y una red de apoyo que trascendió la competencia. Ahora se ven las unas a las otras como un camino de inspiración en el que también pueden llegar a nuevas generaciones.
“Siento que también es como ser una fuente de inspiración para las siguientes generaciones y como abrirles las puertas que a lo mejor años atrás no se tenían”, dijo Andrea.
Y es que como dice Eli, ante un contexto que históricamente ha excluido a las mujeres, ver y estar con tus iguales hace que se genere una gran conexión.
Las Matemáticas no tienen que ver con el género
Otro de los puntos en común que tienen las cuatro jóvenes que han representado a México a nivel internacional es el pensar que las Matemáticas no tienen género.
Para Dana, por ejemplo, este tipo de oportunidades hacen que recuerde que las mujeres también pertenecen a este mundo en el que pueden ser muy buenas.
“Estos espacios que se crean específicamente igual para chicas no solo nos dan la oportunidad de tener logros académicos por esa parte de competencia, también nos permiten conectar”.
Y precisamente de esa conexión, es que las cuatro estudiantes tienen sueños en común para hacer de este mundo un lugar más incluyente.
Eli quiere hacer de las Matemáticas una herramienta para mejorar el planeta; Dana sueña con ser un ejemplo para más niñas y jóvenes; Sofi busca ayudar a las niñas de su estado y de todo el país para que cumplan sus metas, mientras que Andrea quiere apoyar a que las niñas sigan explorando sus pasiones.
Un consejo colectivo
Ante un mundo de retos y de aprendizajes, las cuatro jóvenes tienen claro que las nuevas generaciones de niñas y mujeres no deben rendirse. Todo lo contrario, deben tomar en cuenta que no están solas, que siempre hay una red detrás.
Andrea es clara al indicar que ninguna persona puede condicionar los sueños de una niña: “ellas son las que tienen la última palabra”.
Finalmente, Dana por su parte agregó que es importante que cada persona disfrute su proceso. Independiente de los resultados, para ella es necesario conocer y aprender el camino de cada una.