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Seguro has visto esta escena más de una vez: una protagonista independiente, ambiciosa o que se roba la atención de todos, termina embarazada… y, de pronto, toda su historia cambia.
A este cambio en la narrativa de un personaje femenino se le ha comenzado a llamar en redes y por la crítica como “domesticación por embarazo”.
Pero ¿qué significa?
Se trata de un término que describe un recurso narrativo en el que el embarazo o la maternidad transforman por completo el arco de un personaje femenino.
No importa el desarrollo que hubiera tenido, en un segundo sus conflictos, deseos o metas pasan a un segundo plano porque ahora toda la historia gira alrededor de cuidar a alguien más.
¿Por qué genera tanta discusión?
Este cambio en la narrativa de los personajes femeninos genera tanta controversia porque muchas personas sienten que algunos personajes dejan de evolucionar por sí mismos.
En lugar de resolver sus conflictos o crecer a partir de sus decisiones, el embarazo aparece como la solución que les hace entender el propósito de su vida o las hace más “maduras”.
Los personajes masculinos que experimentan la paternidad no siempre atraviesan por este cambio en el desarrollo de su narrativa.
Rara vez vemos que un hombre abandone sus sueños, cambie por completo su personalidad o encuentre el sentido de su vida únicamente porque va a ser padre.
¿Por qué importa?
Porque la ficción también va moldeando la realidad, estableciendo estereotipos o roles de género.
Cuando vemos que mujeres que no querían ser madres, que buscaban crecer en el trabajo, cambiar el destino de su vida y eligen ser madres abnegadas que van detrás de su pareja, la idea que se refuerza es que debería ser el camino natural para todas.
No es una crítica a la maternidad, sino una crítica a la forma en la que la ficción retrata la maternidad: como un camino que te limita. También es una crítica que se siguen reforzando los estereotipos de género.
