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¿Qué hace que Madonna siga siendo un símbolo de resistencia a más de cuatro décadas después de iniciar su carrera? No es solo su música. Es todo lo que decidió desafiar.
Desde los años 80, Madonna habló abiertamente de sexualidad femenina cuando pocas artistas podían hacerlo sin poner en riesgo su carrera. También utilizó su plataforma para apoyar a la comunidad LGBTQ+, especialmente durante la crisis del VIH/Sida, cuando el estigma y la desinformación reinaban en los medios masivos de comunicación.
La lucha de Madonna contra edadismo
Pero en los últimos años una de sus luchas más constantes ha sido contra el edadismo y negarse a desaparecer o ser la mujer que la sociedad espera por la edad.
Mientras a muchos hombres se les celebra por envejecer, Madonna ha sido cuestionada una y otra vez por seguir bailando, haciendo giras, vistiendo como quiere y expresando su sexualidad después de los 60.
Ella misma ha señalado que las críticas que recibe son un reflejo del edadismo y del doble estándar que enfrentan las mujeres cuando envejecen. Sin miedo ha dicho que se trata de discriminación y misoginia.
La historia de Madonna no es solo la de una artista que rompió récords. Es la de una mujer que, una y otra vez, decidió vivir bajo sus propias reglas. Ser fiel a nosotras mismas es el acto más revolucionario que Madonna nos ha enseñado.
