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Tenemos que hablar acerca de la discriminación que afecta a las personas de la tercera edad por motivo de su edad, se llama edadismo y afecta a personas de todas las edades, pues se basa en estereotipos.
Y es que, de acuerdo con la UNAM, el edadismo es “una forma de discriminación silenciosa que afecta a millones de personas en todo el mundo”.
Pero no termina aquí, sino que se manifiesta en cosas como: diversas actitudes como impedir que obtengan acceso a oportunidades laborales, se minimiza su capacidad o se les encasilla en estereotipos discriminatorios.
¿Qué es el edadismo?
El Instituto Nacional de Geriatría definió el edadismo como “los estereotipos, prejuicios y discriminación respecto a los demás o a nosotros mismos por razón de la edad”.
Y es que, de acuerdo con el Instituto, el edadismo puede modificar la forma de vernos a nosotros mismos, limita o subestima nuestra capacidad, también impacta en la solidaridad entre distintas generaciones.
No sólo eso, sino que tiene consecuencias económicas como “el edadismo se asocia a una muerte prematura (en 7,5 años), a una salud física y mental más precaria y a una recuperación más lenta de la discapacidad en la vejez”, de acuerdo con el Instituto de Geriatría.
¿Cuáles son actitudes edadistas?
Si alguna vez te has cachado diciendo cosas como “estoy muy vieja para esto”, “por mi edad no puedo usar esa ropa”, “ya está grande, se le pasó el tiempo de estudiar” o algo por el estilo ¡cuidado!
Ser edadista no sólo tiene que ver con las personas adultas mayores, aunque en su mayoría así es. Sino que también se trata de una serie de estereotipos que limitan la vida de las personas, sin importar su edad.
¿Cómo afecta a las mujeres?
En el caso de las mujeres este tipo de discriminación se cruza con el machismo y puede afectarlas a una edad más temprana y con un componente impostarte de violencia estética debido a los roles tradicionales de género impuestos por la sociedad.
Hay una exigencia estética y de juventud eterna. ¿A qué nos referimos? Desde que somos pequeñas, a las mujeres se nos enseña que nuestro valor depende de que tan atractivas somos, nuestra juventud e incluso de nuestro peso.
Envejecer se convierte en un miedo permanente porque significa un castigo social y “una pérdida de valor”, pero ojo, porque el envejecimiento no se ve igual en en los hombres.
También se enfrentan a la invisibilidad social, cuando ellas dejan de ser productivas o termina su etapa de reproducción, en medios de comunicación y espacios de poder, suelen representarlas como invisibles en la vida y cultura.
Pues mientras que ellas son vistas como algo inútil, vieja o loca, a ellos se les representa y considera como “maduros” o “atractivos”.
