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Imagina vivir con emociones intensas que llegan de pronto, pero no tener la facilidad de gestionarlas ni expresarlas. La revolución que impulsa Adhara Pérez se trata de una pulsera inteligente diseñada para ayudar a infancias con autismo y personas en estado de coma a expresar sus sentimientos y anticipar crisis convulsivas.

El proyecto de Adhara no es solo un invento tecnológico; es una herramienta de inclusión. La pulsera inteligente cambia de color según el estado emocional del usuario: blanco para neutral, amarillo para felicidad, rojo para enojo y verde para tristeza.
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Además, se torna azul al detectar señales de una posible crisis convulsiva, alertando a cuidadores y familiares para actuar con rapidez y cuidado. Esta innovación abre un camino hacia la autonomía emocional y la seguridad de quienes más lo necesitan.
La inspiración detrás de la pulsera inteligente
Detrás de esta creación está la historia de Adhara Pérez. Con un diagnóstico de síndrome de Asperger y coeficiente intelectual de 162, ha demostrado una pasión inquebrantable por la ciencia y la tecnología. Ya ha completado estudios en Ingeniería en Sistemas y actualmente cursa Ingeniería Industrial en la UNAM, participando también en el proyecto Beautiful Patterns, un programa que combina matemáticas y programación impartido por profesores del MIT.

Su curiosidad científica se traduce en un profundo compromiso social: Adhara crea tecnología para transformar la vida de otros. Su objetivo con la pulsera para infancias con autismo es dar voz a quienes no pueden expresarse fácilmente. Busca brindar herramientas que fomenten la autonomía emocional y la inclusión en entornos educativos y familiares.
Reconocimiento y proyección
El talento de Adhara ha sido reconocido a nivel nacional. Este año, el Senado de la República la destacó por sus logros académicos y la incluyó entre las 100 mujeres más influyentes del país. Más allá de estos reconocimientos, su sueño es convertirse en astronauta y científica para explorar el espacio. Día con día demuestra que la curiosidad y la innovación no tienen límites, incluso para quienes comienzan su camino a tan corta edad.
Esta pulsera inteligente es un ejemplo de cómo la tecnología puede ser una extensión del cuidado y la empatía, ofreciendo nuevas formas de comunicación para quienes más lo necesitan. Con cada avance, esta niña veracruzana demuestra que la innovación no conoce barreras de edad ni de condición, y que incluso los más jóvenes pueden generar soluciones que transformen vidas.
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