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Adriana Torres Nava es una mujer mexicana que ha dejado claro que la tecnología y el liderazgo también están hechos por y para mujeres, por lo que les hizo un llamado a que crean en sí mismas y luchen por sus metas.
En entrevista para el sitio Mente Mujer, Torres Nava explicó cuál ha sido su trayectoria y los retos que ha enfrentado en la industria.
Esta es su historia.
¿Quién es Adriana Torres?
Adriana Torres Nava es una mujer mexicana que ha sabido mezclar la tecnología, el liderazgo, su maternidad y cada una de sus pasiones.
Se considera una persona muy curiosa con un gran gusto por la investigación, una característica que la ha orilló a tener distintos estudios: una carrera industrial en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), una maestría en Dirección y Organización en el Tec de Monterrey, otra en Transformación Digital y Desarrollo de Negocios en España y estudios en Negocios y Tecnología en una universidad de Washington.
Toda su trayectoria profesional la suele combinar con aquellas actividades que la llenan de felicidad tales como cocinar, el deporte, yoga, la aromaterapia y todo lo que tiene que ver con el bienestar de las personas.

Su llegada a la Tecnología
Desde pequeña, Adriana fue muy apegada a su hermano y recuerda que de niños jugaban a construir coches. Desde entonces supo que ella quería dedicarse a algo que le permitiera crear.
Conforme fue avanzando, en la parte académica descubrió que le gustaban las matemáticas y que “quería resolver problemas con números”.
Aunque no analizó toda la gama de carreras y profesiones que existen, se fue con una carrera en el IPN que mezcla distintas disciplinas y con el paso del tiempo fue descubriendo nuevas industrias hasta que llegó a ser doctora de las empresas.
Una carrera llena de retos
Torres Nava comparte que a lo largo de su carrera se ha enfrentado a distintos retos. Sin embargo, se ha encargado de convertir cada “no puedes” o “eres insuficiente” en un motor de motivación. ¡Eso es lo que le quiere enseñar a sus hijas y a otras mujeres!
“Claro que da miedo, tomar responsabilidades porque en mi caso tomé responsabilidades a una edad muy joven y sí te da terror, porque piensas que vas a fallar, pero aún así con todo y miedo dices ‘lo tomo, voy y pruebo’”.
Y es que en su vida profesional, Adriana ha tenido que enfrentar estigmas de género sobre su maternidad, sus relaciones personales o incluso su capacidad. No obstante, también comparte que ha recibido comentarios donde reconocen su talento y liderazgo.
“He vivido sesgos, pero los he ido liberando poco a poco a través de demostrar que no importa si estudiaste en una escuela pública o privada, si hablas un inglés perfecto o no, si eres blanca o morena, lo que importa es quién eres profesionalmente y cuáles son tus aspiraciones y los resultados que logras. Hoy me puedo sentar en una mesa con puros hombre y no me siento menos, inadecuada ni incompleta”.

La tecnología como herramienta
Adriana Torres expresa que las mujeres siempre han sido parte de la industria tecnológica. Recuerda que han resaltado figuras como Ada Lovelace, quien es considerada la primera programadora y una pionera de la inteligencia artificial.
También indica que a lo largo de la historia, la inteligencia artificial ha tenido múltiples usos y es necesario regular en qué cosas sí se van a utilizar y en cuáles no.
“La puedes usar para crear, contruir, destruir, la pregunta sería ¿tú para qué la quieres utilizar?”
Un mensaje claro a las niñas y mujeres
Además del uso responsable de la tecnología, Adriana recomienda a las niñas y mujeres que no dejen de ser curiosas. Poniendo como ejemplo a Matilde Montoya, también hace un llamada a que nunca dejen de investigar.
En el marco del 8 de marzo, la especialista señala que esta fecha y cualquier otro día del año es importante que las niñas y mujeres sepan que no son menos que los hombres y que se deben empoderar.
“Lo más importante es que cada una, especialmente las mujeres definan ‘yo soy esto, me reconozco, me quiero y quiero dedicarme a esto y que no importa que el mundo le diga que no puede, porque sí se puede y yo soy un ejemplo de que sí se puede aunque el mundo me decía que no”.
