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En 1961, Alejandra Jáidar Matalobos se convirtió en la primera mujer graduada en Física en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Alejandra es pionera en la investigación y divulgación de la ciencia en México.
La vida de Alejandra
Alejandra Jáidar Matalobos nació el 22 de marzo de 1937 en Veracruz, siendo la mayor de cuatro hermanos. Años después, la familia de Alejandra se mudaría a Puebla y eventualmente a la Ciudad de México.
Pese a la oposición de su padre, quien no quería que estudiara una licenciatura, Alejandra ingresó a la Facultad de Ciencias de la UNAM en 1955 (ella tenía 17 años).
La veracruzana logró sobreponerse a las adversidades tanto familiares como sociales (era una época en la que ponían muchas trabas a las mujeres para ingresar a la universidad y más si se trataba de una carrera de ciencias) y se tituló en noviembre de 1961.
Alejandra y su vida en la física
Entre 1958 y 1964, Alejandra Jáidar Matalobos fungió como coordinadora de los laboratorios de Física de la Facultad de Ciencias de la UNAM y de 1963 a 1971 dio clases en la misma facultad.
Tras su inicio en la docencia, Alejandra se sumó como investigadora en el Instituto de Física de la UNAM y en 1985 fue la jefa del Departamento de Física Experimental.
A lo largo de su carrera, Alejandra investigó cómo aplicar los métodos y técnicas de la física nuclear como herramientas de análisis en otros rubros de la física. Además, Jáidar organizaba talleres y actividades con el objetivo de fomentar la interdisciplinariedad.
El acelerador de partículas Van de Graaff
Uno de los grandes proyectos de Alejandra Jáidar Matalobos fue la construcción del acelerador de partículas Van de Graaff en la UNAM, considerado en su momento el más grande de Latinoamérica.
Es importante explicar que el acelerador había sido donado por la Universidad de Rice en Houston, pero la UNAM no tenía los medios para instalarlo ni para construir un edificio para poder instalarlo.
Alejandra, en su esfuerzo por promover colaboraciones entre el sector público y el privado, logró que la compañía Ingenieros Civiles Asociados construyera el edificio para albergar el acelerador.
Jáidar no logró ver el acelerador en funcionamiento ya que falleció en septiembre de 1988 a los 51 años de edad víctima de cáncer de estómago. El 2 de febrero de 1989, la sala de experimentación del acelerador se bautizó con el nombre de Alejandra. La biblioteca del Instituto de Física también lleva su nombre.
