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Ali Guarnero es la prueba viviente de que la resiliencia, la determinación y la pasión por la ciencia pueden abrir caminos extraordinarios. Su historia comienza en Ciudad de México, donde sobrevivió al devastador terremoto de 1985, un evento que cambió radicalmente su vida y la llevó a forjar un futuro que nadie podría haber imaginado.

Nacida en 1973, Ali Guarnero creció en el barrio de Coyoacán junto a su madre y tres hermanos. Desde pequeña mostró un interés notable por la ciencia y la tecnología, influenciada por los libros que su madre adquiría. A los siete años, tras leer sobre misiones espaciales, decidió que quería ser ingeniera aeroespacial.
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Sin embargo, a los 12 años, el terremoto de 1985 destruyó gran parte de la ciudad y marcó un antes y un después en su vida. Su familia emigró a Estados Unidos, buscando seguridad y mejores oportunidades, estableciéndose en San José, California.
La trayectoria académica y profesional de Ali Guarnero
Ya en Estados Unidos, Ali enfrentó múltiples desafíos. A los 18 años, se convirtió en el sostén principal de su familia y, más adelante, madre de cuatro hijos, dos de ellos con necesidades especiales. A pesar de estas responsabilidades, decidió retomar sus estudios y se graduó en ingeniería aeroespacial en la Universidad Estatal de San José, obteniendo también su maestría en 2013.

Durante su formación, realizó una pasantía en la NASA, donde destacó por su dedicación y habilidades técnicas. Tras concluir su maestría, fue contratada oficialmente por la agencia espacial estadounidense, trabajando en el Centro de Investigación Ames en California. Ali ha participado en proyectos clave, como el desarrollo de CubeSats y sistemas para la Estación Espacial Internacional, siendo parte del equipo que construyó el primer satélite estadounidense lanzado desde esta estación.
Reconocimientos y legado
A lo largo de su carrera, Ali Guarnero ha recibido numerosos reconocimientos, incluyendo el Ohtli Award por su contribución a la ciencia y tecnología. También ha impulsado la educación STEM entre jóvenes, especialmente mujeres y comunidades latinas, promoviendo la participación femenina en campos tradicionalmente dominados por hombres.
Su historia demuestra que los obstáculos no definen el destino, sino la manera en que se enfrenta la adversidad. Desde sobrevivir al terremoto de 1985 hasta convertirse en una ingeniera aeroespacial de renombre en la NASA, Ali representa un ejemplo de resiliencia, talento y liderazgo. Su trayectoria inspira a futuras generaciones de científicas e ingenieras a soñar en grande y a creer en sus capacidades.
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