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“Si yo hablo hoy, quizá otras también se atrevan”. Con estas palabras, una estudiante marcó un antes y un después en la Preparatoria ‘Felipe Carrillo Puerto’ de Pijijiapan, Chiapas. Su intervención durante la ceremonia de graduación del 16 de julio causó conmoción y desató una investigación formal por acoso sexual que terminó en la detención de un profesor.

La estudiante acusó a un maestro en sus comentarios finales de acoso sexual. Criticó la postura indiferente de la administración escolar ante sus informes anteriores y condenó fenómenos comunes como miradas lascivas, diálogos sexualizados y acercamientos no deseados hacia menores. La joven también aconsejó a otros estudiantes que no guarden silencio: «No estás solo».
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Su punto no pasó desapercibido. Un día después de su discurso, la Fiscalía de Chiapas detuvo a José «N», el presunto maestro, en Tapachula. Fue trasladado a la cárcel de Tonalá para enfrentar cargos formales por acoso y agresión sexual. El arresto resultó de un expediente de acusación que incluía informes periciales, entrevistas y estudios psicológicos que demostraban la culpabilidad del acusado.
La Preparatoria ‘Felipe Carrillo Puerto’ bajo escrutinio institucional
Lo que ha ocurrido en la Preparatoria ‘Felipe Carrillo Puerto’ no solo ha revelado una historia aislada, sino un problema sistemático: el silencio sepulcral del establecimiento hacia los estudiantes que luchan contra la violencia. La Fiscalía dijo que la joven presentó el problema en abril, pero su caso fue dejado de lado. No fue hasta que decidió hablar frente a su propia gente que se pusieron en marcha los mecanismos legales.

Fiscales especializados de la Oficina de Derechos de la Mujer, derechos humanos y Delitos contra Menores se han involucrado desde entonces. Las autoridades no descartan la posibilidad de que haya más víctimas de José «N», y están pidiendo que se presenten otros casos potenciales.
De la impunidad a la acción
Citlalli Hernández, titular de la Secretaría Federal de la Mujer, reconoció públicamente el valor de la estudiante y destacó la pronta reacción de las autoridades tras su denuncia. Su acción tuvo un efecto como derribar la primera ficha de dominó: rompió el silencio, expuso una práctica común y obligó a que se activaran más protocolos que antes no lo habían hecho.
Este caso no es solo una historia de justicia en proceso. Representa una necesidad urgente de transformar las dinámicas dentro de los establecimientos educativos. La Preparatoria ‘Felipe Carrillo Puerto’ se encuentra ahora en un momento de verdad: asegurar que nunca más una denuncia quede sin respuesta.
El valor de esta estudiante ya ha alterado la narrativa. Expuso la violencia sexual e institucional en racón de género. Y aunque el proceso apenas comienza, su gesto ha abierto una puerta para que otros sigan y quizás también logren justicia.
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