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¿Qué tienen en común la candelilla, la gobernadora y la lechuguilla con la industria de la belleza? La respuesta ahora se puede encontrar en el trabajo de Ana Carolina Zavala, una profesora e investigadora que ha convertido la flora del desierto en la base de un proyecto científico con impacto social, económico y ambiental.

Ana Carolina Zavala es profesora en el Tec de Monterrey, campus Saltillo. Su experiencia migrante aporta una perspectiva única: la capacidad de conectar distintas culturas, entornos y saberes. Reconocida como Profesor Inspirador 2020, su labor académica combina investigación, formación de nuevas generaciones y colaboración con la industria, siempre con un énfasis en el impacto real de la ciencia.
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El proyecto de Ana Carolina Zavala: cosmética a partir del desierto
Desde 2016, esta científica colabora con el Centro de Investigación en Química Aplicada (CIQA) para estudiar las propiedades de plantas endémicas del desierto coahuilense. La meta es clara: sustituir ingredientes importados con materia prima local y desarrollar cosméticos sostenibles.
Las plantas analizadas poseen cualidades que pueden aplicarse en la cosmética, como emolientes, texturizantes o agentes antimicrobianos. El desafío no es menor: se requiere investigar profundamente sus características químicas y garantizar un proceso sustentable de recolección para no dañar los ecosistemas.

El aporte de Ana Carolina va más allá de la parte técnica. Su papel como líder de un equipo científico-industrial evidencia que las mujeres pueden ser protagonistas en la biotecnología y en la innovación empresarial. Como mentora de estudiantes, impulsa a jóvenes —especialmente mujeres— a ver la ciencia como una herramienta con impacto real en la sociedad.
Sustentabilidad y economía local
Este proyecto no se queda en los laboratorios. Su objetivo es crear una economía circular en la región desértica: involucrar a comunidades rurales, agricultores y emprendedores para generar empleo y valor agregado local. Apostar por recursos endémicos significa no solo independencia de insumos extranjeros, también fortalecer la identidad y soberanía regional, reconociendo la riqueza del entorno árido.
Los retos son evidentes: cumplir normativas de seguridad en cosmética, asegurar la escalabilidad de producción y proteger la biodiversidad. Pero también existen grandes oportunidades: responder a la creciente demanda de productos naturales, promover innovación sustentable y abrir espacios de empoderamiento para mujeres en la ciencia.
El trabajo de Ana Carolina Zavala demuestra que la ciencia puede transformar los paisajes más áridos en fuentes de belleza, conocimiento y desarrollo. Su proyecto con flora desértica no solo innova en cosmética: cuestiona modelos extractivistas y propone una relación más justa entre ciencia, naturaleza y sociedad. Una profesora que encarna el poder de la investigación aplicada y que nos recuerda que el futuro sustentable se construye desde hoy.
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