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Este 26 de septiembre se cumplen 11 años desde la noche en que se abrió una enorme herida en México: la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Pero aún, con esa herida que todavía duele, hay madres que resisten y siguen en la lucha. Una de ellas es Cristina Bautista.
En entrevista para Mente Mujer, Cristina Bautista Salvador, madre de Benjamín Ascencio Bautista, cuenta cómo ha sido todo este tiempo en el que no ha parado ni un día. Y no lo ha hecho porque además de que el amor de madre la motiva, ella no olvida y estará presente “hasta el último día de su vida”.
“No se puede olvidarlo, no se puede, porque es un hijo y como madres, siempre los tenemos presentes a cada uno de nuestros hijos”.

¿Quién es Cristina Bautista?
Cristina Bautista Salvador es originaria de Alpuyecancingo de las Montañas, una localidad ubicada en el municipio de Ahuacuotzingo, Guerrero en la que todavía se habla náhuatl y cuya gente se dedica principalmente a la elaboración de sombreros artesanales.
Con 10 hermanos de compañía, Cristina creció feliz en el campo y ayudando a su mamá en la cocina. De hecho, con la angelical voz que la caracteriza, la mujer cuenta que desde muy pequeña aprendió a hacer tortillas y los guisos que su madre le enseñó.

Aunque en la región las oportunidades suelen ser más escasas para las mujeres, esa no fue la razón por la que Cristina tuvo que dejar su localidad. La verdadera causa fue la desaparición de su hijo.
Y es que desde la llamada “Noche de Iguala” la madre de familia no sólo se ha dedicado a buscar a Benjamín. También se mantiene en constante comunicación con organizaciones, universidades e instituciones que están dispuestas a colaborar en la búsqueda de uno de los seres que más ama.
El giro que dio la vida de Cristina
La desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa fue una especie de tsunami para las familias de cada joven. En su caso, Cristina tuvo que dejar su trabajo en el campo y dedicarse a vender artesanías a fin de tener más tiempo para la búsqueda de su hijo.
“De ahí es donde me voy ayudando. Vendo mezcal todo de Guerrero,, aretes de palma, pulseras, collares, rosarios, cestos, todo de palma”.

Y es que como las madres y padres de los demás estudiantes de la escuela normal rural Raúl Isidro Burgos, Cristina jamás imaginó que estaría en la lucha. Pero el 26 de septiembre de 2014 su vida cambió por completo.
“Tenía mi milpa, mi cosecha, pues. Yo elaboraba pan, pasteles, vendía comida (…) Pero todo eso lo dejé y ya me quedé en la Normal de Ayotzinapa.
Cristina Bautista no sólo perdió a Benjamín…
Además de Benjamín Ascencio Bautista, Cristina tiene dos hijas y actualmente es abuela de cuatro nietas. Sin embargo, la desaparición del joven ha hecho que la mujer no sólo sienta su ausencia, sino que se distancie de su demás familia.
Precisamente por eso, las demás madres y padres de los 43 se han convertido en su cobijo. Al igual que lo han sido las organizaciones y escuelas que nunca la han dejado sola. Especialmente la rural de Ayotzinapa.
“Nos quedamos sin hijos, porque pues a los demás hijos los dejamos y el otro hijo no sabemos dónde está. Nos hemos quedado solos y entre madres y padres nos hemos acompañado”.
Incluso en aquellos momentos en los que el cansancio parece ganar y el agotamiento se hace más presente, la comunidad que respalda a Cristina es la que la ha mantenido de pie.
“Al escuchar en las marchas ‘seguimos con ustedes, aquí estamos hasta encontrarlos’ es lo que me da fuerza para no retirarme y no rendirme. Por eso, a 11 años de la desaparición forzada de nuestros hijos, seguimos aquí”.

Un vacío que nunca se llena
Los años pasan, pero no el amor que Cristina expresa por Benjamín. Como madre, ella no deja de sentir preocupación por si el estudiante está comiendo, durmiendo o “qué le están haciendo”.
Las preguntas se apoderan de ella a pesar de tener pocas respuestas. La única certeza que tiene es que ella no lo olvida y que siempre lo tiene presente.
“¿Cómo olvidarlo?, ¿cómo olvidar a un hijo que cargaste en el vientre nueve meses? que lo cargaste, amamantaste, cuidaste. Verlo caminar, ver sus primeras caídas y todo, ver que ya no quiere que lo bañes, que se quiere bañar solo. Todo eso no se puede olvidar”.
“Aquí estoy”: el mensaje de Cristina para Benjamín
Cristina recuerda perfectamente que el último día que vio a Benjamín le pidió llorando que dejara la escuela, pero él respondió que era momento de cuidarse solo.
Hoy, a 11 años de no tener noticias de su paradero, el mensaje de la señora Cristina para Benjamín sigue siendo el mismo: “aquí estoy” y lo seguirá estando por siempre.
“No me cansaré de buscarte, aquí estaré el tiempo que sea. Vivo te llevaron con tus compañeros y vivo te queremos de regreso a casa”.