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El Día de Muertos es una de las fechas más importantes en la tradición mexicana. Sin embargo, más allá de su relevancia cultural, es el recordatorio de que el legado familiar deja huella.
Prueba de ello es la historia de Aura Canales, una joven que siguió los pasos de su mamá y se convirtió en una maquillista de catrinas que está impulsando a más mujeres. En Mente Mujer te compartimos su historia.
Aura Canales y el legado de su mamá
Aura Canales es una joven de 24 años de edad que reside en el estado de Querétaro. Aunque en 2020 comenzó a maquillar catrinas, su relación con este arte es de toda la vida. ¿La razón? La herencia de su madre.
Y es que la mamá de Aura era “pintacaritas”, motivo por el que utilizaba a la joven y a sus hermanos como modelos. Así, con el paso del tiempo, la maquillista fue desarrollando un gusto por realizar la actividad hasta que incursionó de forma profesional.

De hecho, aunque actualmente su mamá ya no se dedica a esta profesión, Aura continúa llenándola de orgullo con cada una de sus creaciones.
“Mi mamá ya no maquilla, ya no se dedica a maquillar pintacaritas, pero en estas fechas sí me apoya con los clientes y siente mucho orgullo”.
La pandemia: un punto clave
Aura recuerda que desde siempre ha tenido un gusto por irse a pintar el rostro como catrina. Sin embargo, en 2020, en medio del confinamiento por la pandemia del Covid-19, decidió intentarlo ella misma.
En este intento, su mamá volvió a tener un papel importante, ya que al darse cuenta de que Aura tenía talento, la motivó a experimentar con más gente.
“Empecé a maquillarme yo misma. Veía vídeos, veía tutoriales y fue mi mamá en 2021, me parece, la que me dijo que no lo hacía mal y que por qué no maquillaba también a las personas”.
Desde ahí su carrera no paró. El primer año realizó cinco trabajos, en 2022 subió a 25 y esta temporada espera cumplir la meta de los 40.

Ser maquillista como forma de emprendimiento
El gusto que Aura ha desarrollado por el maquillaje de catrinas la ha orillado a tener su propio emprendimiento. Inspirada en otros artistas, pero de forma independiente, año con año, el color llega a sus días.
Ya sea en un estudio o incluso desde su propio domicilio, la joven realiza distintos tipos de maquillaje con los que obtiene ganancias que van de los 500 y hasta los 1,200 pesos.
Y es que realizar esta actividad es una verdadera forma de arte. Dependiendo de la complejidad del diseño y de si es rostro o involucra más partes del cuerpo, Aura puede llegar a tardar hasta dos horas. Aún así, lo que más le emociona es la satisfacción del cliente.
“Siento mucha satisfacción cuando le encanta al cliente. Cuando ya es lo último, la hora de fijar el maquillaje y ellos empiezan a ver su maquillaje y quedan muy contentos y al final del día cuando me mandan mensaje diciendo sí ganaron, en que les encantó, en que quedó intacto”.

El maquillaje como parte de la tradición
Sumado al legado familiar, para Aura la tradición del Día de Muertos es algo que no pasa desapercibido.
El padre de la joven es originario de la Huasteca en el estado de Hidalgo, un lugar en el que esta festividad se llena de color, altares y catrines: “yo creo que de ahí viene mi amor por la fecha”.
Además, la joven se da cuenta de que las catrinas marcan la diferencia en los concursos y festivales que se realizan en distintos lugares del país convirtiéndose así, en un símbolo mexicano.

Con una larga carrera por delante, Aura busca seguir impulsando las tradiciones mexicanas y tiene un sueño muy claro: “seguir por muchos años más” y motivar a que más niñas y jóvenes hagan lo que realmente les apasiona.