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Desde organizar una huelga escolar para bajar la tarifa del transporte, hasta fundar la Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo de Tehuantepec en Defensa de la Tierra y el Territorio. Bettina Cruz es una destacada defensora de los derechos humanos y las tierras.

Originaria de Juchitán, Oaxaca, Bettina Cruz ha denunciado injusticias desde su adolescencia. Con sólo 13 años de edad, organizó una huelga escolar contra el alto precio del transporte. Después de un año, la causa finalmente tuvo éxito. Esta fue la primera de muchas luchas que la binnizá ha liderado.
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Aunque su espíritu de rebeldía y conciencia social no siempre la hicieron caminar en pétalos de rosas. Al terminar su educación secundaria, la dirección de su escuela le negó la carta de buena conducta, requisito que suele ser solicitado para iniciar la educación media superior. Aunque esto no frenó su acción.
Bettina Cruz: academia, derechos humanos y defensa de territorios
Licenciada en Ingeniería Agrícola y maestra en Desarrollo Rural Regional, la activista vinculó su lado académico con su acción social mediante su investigación Globalización y Comunalidad en el Istmo de Tehuantepec: Megaproyecto Excluyente o Pacto Regional Alternativo, que le valió el premio Arturo Fregoso Urbina.

Además, la investigación de su doctorado en Planificación Territorial y Desarrollo Regional se centró en una perspectiva territorial del Istmo de Tehuantepec. Fuera de la academia, su trabajo continúa. Desde 2007 se ha pronunciado contra megaproyectos eólicos que ponen bajo amenaza tierras comunales indígenas. Además, es parte del Congreso Nacional Indígena y el Concejo Indígena de Gobierno.
Adversidad, amenazas y obstáculos en su camino
En un contexto de negligencia que prioriza el crecimiento empresarial, naturalmente los problemas no son extraños en el camino de Bettina. En 2012 protestó contra la CFE por proyectos energéticos que vulneraban los derechos de comunidades, lo que provocó que la detuvieran bajo acusaciones falsas. Más recientemente, este año, fue detenida sin orden judicial.
Su impacto social ha sido tan grande que estas injusticias no pasan desapercibidas. La población civil ha condenado estas acciones y exigido justicia. La valentía de Bettina Cruz nos recuerda que ser mujer indígena no es un adorno que solamente merezca reconocimientos simbólicos: es, aún ahora, un acto de resistencia.
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