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¿Qué tienen en común los cenotes de Yucatán y una de las series más vistas de Netflix? La respuesta está en Camila Jaber, una joven mexicana que ha llevado la apnea —el buceo libre que desafía cuerpo y mente— a niveles nunca antes alcanzados, al tiempo que convirtió su pasión en una herramienta de activismo y de arte.

Desde su infancia en Ciudad del Carmen, Campeche, Camila Jaber encontró en el agua su lugar de pertenencia. Rodeada del mar y de cenotes, descubrió la apnea como una forma de explorar la profundidad y de conocerse a sí misma. Esa búsqueda la llevó a convertirse en la apneísta mexicana más destacada de su generación, logrando hazañas que hoy son motivo de orgullo nacional.
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Entre sus principales logros destacan:
- En 2020 descendió 58 metros sin aletas en un cenote de Leona Vicario, Quintana Roo.
- En la competencia Vertical Blue en Bahamas alcanzó 82 metros con aletas en 2 minutos 40 segundos.
- En la Xibalba Freediving Competition, en Yucatán, llegó a 86 metros en 2 minutos 43 segundos, un récord que la posiciona como la mujer mexicana que más profundo ha llegado en esta disciplina.
Camila Jaber y su compromiso como activista
Además de ser una atleta reconocida, Camila se ha consolidado como activista ambiental. Es embajadora del Proyecto Gran Acuífero Maya y utiliza cada inmersión como un recordatorio de la importancia de cuidar los ecosistemas subterráneos.

Su cortometraje Yo soy cenote, premiado en el concurso #CreateCOP26, es un testimonio visual que combina arte, ciencia y urgencia ecológica. Su carrera es prueba de que la pasión puede convertirse en activismo y que una mujer puede cambiar la forma en que entendemos el vínculo entre el cuerpo, la naturaleza y la cultura.
De los cenotes a la pantalla: entrenadora de sirenas
Recientemente, la trayectoria de Camila tomó un giro inesperado. Fue convocada por la producción de la serie Merlina para entrenar al elenco en apnea y movimientos bajo el agua. Su misión: enseñar a las actrices a desplazarse con calma y fluidez, como auténticas sirenas. La propia Camila Jaber también participó en algunas escenas, aportando realismo y técnica. Para ella, el reto fue único: adaptar la disciplina extrema de la apnea a las exigencias de la actuación, con coreografías que requerían concentración, seguridad y creatividad, todo bajo el sello visual de Tim Burton.
La voz de Camila resuena como la de una mujer que ha logrado unir deporte, arte y conciencia social. Cada inmersión, cada proyecto y cada escenario son parte de una narrativa que defiende la vida, el agua y la identidad mexicana.
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