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Carmita Ceron es una mujer que prácticamente toda su vida se ha dedicado a ejercer y enseñar su más grande pasión: la danza. De hecho, por más de seis décadas encabeza la Escuela de Danza “Socorro Ceron H”, una institución que además de ser un legado familiar, motiva a que más niñas y mujeres continúen en el arte.
En entrevista para el sitio Mente Mujer, Ceron cuenta cómo de ser bailarina pasó a dirigir la escuela que actualmente imparte danza clásica, contemporánea, gimnasia rítmica y jazz en Mérida, Yucatán, dejando claro que la disciplina y el amor por lo que haces son parte de los principios fundamentales de una artista.
“Siento mucho alegría de siempre ser y estar a pesar de mi edad, seguir en la escuela con el mismo entusiasmo que cuando comencé hace pues ya bastantes años, ¿verdad? Casi 63 años que estoy dirigiendo la escuela”.

Una historia que surge del amor entre hermanas
Para hablar del amor por la danza que profesa Carmita es importante mencionar a su hermana: Socorro Ceron. Y es que fue ella quien motivó el gran amor que la mujer siente por el baile.
“Ella fue la que se inició en la danza. Ella comenzó y yo a los seis años pues la comencé a seguir. Yo creo que fue de esa cosa que dices, ‘la hermana está haciendo esto, me gusta y yo también quiero’”.
Así, ambas hermanas comenzaron a tomar clases de baile en su casa. Con el paso del tiempo, Carmita ingresó a la Escuela de Bellas Artes, donde inició con toda su preparación profesional.
Y es que aunque la mujer estudió para ser maestra de primaria, cuenta que ella “colgó su certificado” y se dedicó de lleno a la danza.
Toda una vida bailando
Con una memoria impecable al momento de aprenderse los pasos que le ponía su hermana y tomando clases desde muy corta edad, a los 11 años Carmita obtuvo su certificado para dar clases de danza en Bellas Artes.
Con gran cariño, ella recuerda que al inicio de su carrera solía darle clases a personas más grandes, algo que no fue impedimento para que siguiera aprendiendo.
De hecho, fue su hermana Socorro quien abrió la escuela de danza en Mérida. Sin embargo, al irse de la ciudad se la dejó a Carmita para que se hiciera cargo de la institución.

Un cambio de nombre, pero no de esencia
La escuela que inició Socorro se llamaba Nelly Cetina para hacer honor a quien fue su maestra de danza. No obstante, cuando pasó a las manos de Carmita, ella tomó la decisión de ponerle Escuela de Danza “Socorro Ceron H“. Sí, como su compañera de vida.
“Le dije ‘como tú le pusiste el nombre de tu maestra, pues yo le voy a poner el nombre de mi maestra’ Y mi maestra todo el tiempo fue mi hermana”.
Desde entonces, con solo 13 años de edad, Camita asumió el reto de dirigir la escuela a la par de que daba clases en Bellas Artes. Aunque la misión parece complicada, hasta el momento sigue de pie.
“Mientras que Dios me dé el deseo de trabajar y yo tenga salud, pues no es trabajo para mí. Para mí el tener la escuela es una satisfacción, es una vida”.
Una escuela que ha dejado legado
Más allá de que la Escuela de Danza “Socorro Ceron H” promueve el amor por el arte y la disciplina, cuenta con reconocimiento oficial.
En ese sentido, cuando las alumnas de la institución terminan su formación básica reciben un reconocimiento por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Lo mejor de todo, es que todas las alumnas se preparan en distintas disciplinas que van desde la danza clásica hasta el contemporáneo y la gimnasia artística. Además, uno de los puntos más importantes es que se trata de una institución que recibe a cualquier persona sin importar aspectos como el aspecto físico.

La danza: un estilo de vida
Desde que era niña, la danza fue el estilo de vida de Carmita Ceron. Recientemente, por su estado de salud, le prohibieron dar clases de baile, algo que hizo que actualmente solo se dedique a la dirección de su escuela.
Así, aunque hay personas que le dicen que ya cierre la institución, ella está decidida a seguir con su ilusión para siempre.
“Mientras que yo siga con la ilusión de seguir transmitiendo los conocimientos porque entran niñas, pero yo las sigo preparando, tienen programas, hago programas de acuerdo a cada grupo, porque todos los grupos son diferentes y mientras que yo tenga esa ilusión, creo que voy a seguir”.
Con más de 60 años de trayectoria, Carmita ha confiado en la danza como fuente de felicidad. Precisamente por eso, también hace un llamado para que más niñas y mujeres se unan y, de este modo, puedan vivir este sueño compartido.