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Desde que era pequeña y su mamá la acercó al ballet, Catalina tuvo claro que su pasión era la danza. Aunque a lo largo de su carrera se enfrentó a distintos estigmas, ella tomó la firme decisión de darles la vuelta y construir una comunidad desde el arte.
En entrevista para Mente Mujer, Cata Trucco compartió cómo es que formó Cata Trucco Atelier de Ballet, una academia que enseña la danza desde el amor, el juego y la diversidad.
“Formé una metodología que enseña la danza clásica desde el cuerpo que tenemos realmente y con las posibilidades de nuestro cuerpo”.
Esta es su historia.

Cuando su papá le dijo que no…
La historia de Catalina con el ballet es de toda una vida. Entre los 10 y 12 años, su mamá la llevó a que tomara una clase de ballet. Sin embargo, eso fue solo el inicio, ya que su gusto fue tal que, desde entonces, no soltó la barra.
Más tarde, cuando llegó el momento de decidir qué carrera universitaria tomar, el padre de Cata le dijo que “no podía ser bailarina”, ya que debía estudiar una carrera “más tradicional”. Así, aunque la artista decidió estudiar Ingeniería Comercial, siempre tuvo claro que el arte era parte importante de su vida.
Con el paso del tiempo y, junto a su esposo, la joven abrió un hotel boutique en Santiago de Chile. No obstante, la pandemia de Covid-19 la orilló a cerrar, algo que más tarde se convirtió en un impulso.

La pandemia como punto de arranque
Al ser testigo del cierre de su emprendimiento, Catalina volvió a mirar su pasión: la danza.
En ese sentido, tomó la decisión de darle clases de ballet a niñas pequeñas. Lo que comenzó con un grupo de cinco pequeñas terminó en presentaciones de hasta 30. Desde entonces no paró e incluso emprendió un viaje con una metodología llamada “ballet con cuento”, misma que hace que la danza y el juego se hagan una sola.
“Vemos algunos pedacitos del video del ballet que corresponde y luego hacemos a fin de mes una manualidad que tenga relación con eh el ballet que trabajamos durante ese mes para ocupar también la motricidad fina, motricidad gruesa, el gusto por la lectura y un poco como el complemento de la cultura de la de la danza”.
A pesar de lo integral que es el proyecto de Cata, llegó el punto en el que no solo quería impulsar a niñas, sino a mujeres de diferentes edades. Ahí fue cuando dio el siguiente paso.
Con la intención de que su arte también llegara a mujeres mayores, Cata encontró una metodología llamada “Danza Clásica No Under 40”. Así comenzó a compartir su danza no solo con pequeñas, sino con mujeres de todas las edades. De hecho, actualmente, su alumna más grande tiene 75 años de edad.
“Tenemos una escuela que es un espacio con más de 80 alumnas que van desde los cuatro hasta los más de 75 años de edad”.

Más allá de los estereotipos
Pese a que las alumnas de Cata tienen distintas edades, ella se ha encargado de algo clave: vencer los estereotipos que giran en torno a la danza.
Y es que ante los estigmas que están presentes en el mundo artístico —que van desde los requerimientos estéticos hasta una disciplina extrema— Catalina decidió enseñar desde el amor y desde el juego.
Precisamente por eso, para la maestra de danza no hay edades, sino el fervor de que todas las niñas y mujeres que así lo quieran, cumplan su sueño de ser bailarinas.
“Todas tuvimos el sueño de bailar ballet en algún momento y por el cuerpo, porque no tenían plata para pagar una escuela o porque ni siquiera la mamá comprendía, no lo hacía. Yo siento que di vuelta al estigma”.

Un mensaje que inspira
Lo que Cata ha querido construir en Cata Trucco Atelier de Ballet es un espacio seguro en el que todas sus bailarinas aprendan mientras se sientan bien.
“Da lo mismo que el mundo se esté cayendo afuera, nosotras estamos ahí, trabajando, riéndonos, escuchando una música que es hermosa, que claramente ya nos cambia la energía y la vibración, mientras trabajamos desde nuestro cuerpo”.
Para la maestra, la danza es una cuestión del momento presente que se siente y debe transmitirse como tal. Por eso hace un llamado para que todas las personas que la enseñen realicen su labor no solo desde el cuerpo, sino también la mente y el alma.
“Hay que transmitir desde ahí, desde el amor, desde lo que les gusta. Siempre tratando de motivar desde esa pasión que en algún momento ellas sintieron, que quizás se perdió con el tiempo, pero formando espacios de encuentro”.
Mientras tanto, para todas aquellas niñas y mujeres que buscan construir una carrera en la danza les dice que busquen un espacio que sea amoroso para ellas donde se sientan acogidas para atreverse y cumplir sus sueños.
“Que se atrevan, que prueben, porque mucha gente no se atreve porque cree que no tiene el cuerpo, que no tiene la edad, pero existen espacios cada vez más donde no necesitas cierta edad, no necesitas el cuerpo, lo que tú tienes está bien y desde ahí trabajamos y desde ahí conectamos y desde ahí vamos entonces desarrollando el amor y la pasión por la danza”.
