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La ingeniera y astronauta Christina Koch no sólo ha dejado ver sus triunfos y éxitos, también lo vulnerable que puede ser en distintos aspectos de su profesión como especialista del espacio.
Aquí, en el sitio Mente Mujer te compartimos algunos de los aspectos a los que la exploradora espacial se ha tenido que adaptar luego de haber concluido la misión Artemis II. Toma nota.
Christina Koch se adapta a la gravedad
A través de su cuenta oficial de Instagram, Christina Koch compartió un video de ella con los ojos cerrados tratando de caminar en línea recta. Esto no es fortuito.
La ingeniera explicó que cuando una persona vive en microgravedad, los órganos vestibulares no funcionan correctamente. Dicha situación provoca que actividades que parecen comunes y corrientes como caminar en línea recta sea un reto.
Koch agregó que tras volver de misiones como la que acaba de experimentar, su sentido de orientación depende en gran medida de su vista, por lo que trabaja para adaptarse de nueva cuenta a la gravedad.
“¡Caminar en línea recta con los ojos cerrados puede ser todo un reto! Entender esto puede ayudar a mejorar cómo tratamos el vértigo, las conmociones cerebrales y otras afecciones neurovestibulares en la Tierra”, se lee en Instagram.

Christina Koch haciendo historia
Christina Koch es una exploradora e ingeniera que se convirtió en astronauta en el año de 2013.
Recientemente pasó a la Historia por ser especialista de la misión Artemis II de la NASA. Sin embargo, ya tenía experiencia previa en vuelos espaciales.
De hecho, durante casi todo el 2019, Christina Koch vivió y trabajó en la Estación Espacial Internacional como parte de las Expediciones 59, 60 y 61.
De acuerdo con la NASA, Christina pasó más de 300 días consecutivos en el espacio. Asimismo, participó en las primeras caminatas espaciales exclusivamente femeninas.
Con hechos como este, se ha convertido en una llave de oportunidades para las mujeres en el espacio.
