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Kristin Cabot, protagonista junto a Andy Byron de aquella Kiss Cam en un concierto de Coldplay que se hizo viral, otorgó a The New York Times su primera entrevista tras lo sucedido en julio pasado.
En la entrevista, Kristin compartió que recibió ataques en la que la llamaban “cazafortunas”, “zorra” y “rompe hogares”, además de que frente a su casa se estacionaban muchos paparazzi, viviendo así un acoso constante.
Cabot también contó que durante semanas recibió cientos de llamadas atacándola, así como amenazas de muerte. Kristin recordó que incluso en una ocasión un desconocido la abordó para decirle que no merecían respirar el mismo aire.
Además, Kristin sufrió doxxing, es decir, su información privada se filtró y difundió de manera pública. Es importante señalar que el doxxing es un tipo de violencia digital.
¿Qué sucedió en el concierto de Coldplay?
Durante un concierto de Coldplay en el Gillette Stadium en Massachusetts, la Kiss Cam captó a Kristin Cabot abrazada por Andy Byron, su jefe en aquel momento.
Kristin aprovechó la entrevista para aclarar que no mantenía ningún tipo de relación con Byron (ni sentimental ni sexual) y que el beso que ahí sucedió fue la primera y única vez que algo pasó entre ellos.
Tomé una mala decisión. Bebí un par de bebidas alcohólicas, bailé y actué de manera inapropiada con mi jefe. Asumí la responsabilidad y renuncié a mi carrera por eso. Ese es el precio que elegí pagar.”
El video se volvió viral y en pocos días superó las 100 millones de vistas. Aquel día iniciarían meses de amenazas, acoso y vergüenza pública para Kristin Cabot, quién renunció a su puesto como directora de Recursos Humanos de la empresa tecnológica Astronomer.
La violencia digital
Las Naciones Unidas han compartido datos que arrojan que el 40% de las mujeres alrededor del mundo han sufrido violencia digital. Sólo en México han sido 10 millones de mujeres las que han sufrido este tipo de violencia, según el INEGI.
Es importante recordar que lo que sucede en el mundo digital tiene repercusiones en la vida real de las mujeres, como es el caso de Kristin, por lo que no hay que olvidar que la violencia digital es violencia de género.
