Share This Article
El tan esperado final de la serie “Como agua para Chocolate” llegó este domingo. La serie consta de dos temporadas que están basadas en el libro del mismo nombre escrito por Laura Esquivel.
Tita es la protagonista de la historia, una mujer joven que a través de su talento culinario logra expresar sus emociones haciendo que quien prueba los alimentos sienta exactamente lo mismo que ella.
La historia se centra en la relación de las mujeres de la familia De la Garza, que está atravesada por una absurda tradición familiar: la última hija no podrá casarse o formar una familia porque debe quedarse a cuidar de su madre.
Debido a esta tradición familiar, Tita no puede casarse con su gran amor “Pedro Muzquiz”, quien termina casándose con su hermana.
El final de la serie fue muy criticado en redes sociales, pues muchos de los espectadores querían que cambiarán la historia y Tita no terminara con Pedro, sino con el Dr. Brown, quien la cuidó cuando su mamá la mandó al psiquiátrico.
Comida en el episodio final de “Como Agua para Chocolate”
Durante el episodio final se lleva a cabo la boda de la sobrina de Tita, en el que sirven chiles en nogada, y aunque en pantalla lucen espectaculares, la preparación fue un poco complicado ¿por qué? Maru Rangel, una de las chefs de la serie, lo cuenta en un video compartido por Animal Gourmet.
Maru Rangel explica que el significado de cocinar chiles en nogada tiene que ver con la conmemoración de la Independencia de México.
“Tenemos muchos problemas con la época en la que se filmó, porque no es temporada de granadas, no es temporada de nueces de Castilla frescas”, dijo Rangel.
La chef también reveló que lograron conseguir las granadas y nueces, estas últimas fueron rehidratadas para la preparación en pantalla.
Los chiles se cocinaron para 50 personas del elenco, por lo que tuvo que preparar alrededor de 150 chiles para poder “resetear”.
“Yo estaba apabullada, un poco angustiada, tengo que confesar. ¿Cómo vamos a hacer 150 chiles y más? Acabando decidiendo que no se hicieran capeados, en primer lugar, porque están hecho en el norte. No era la receta totalmente poblana, pero creo que lucen mucho”, dijo Maru Rangel.
La chef también destacó que recibió la ayuda de mucha gente de la producción, pues en el set reinaba la sensación de que todos eran una familia, en la que todos querían llegar a la meta. “Si no hubiera sido por esta ayuda, no sé qué hubiera pasado”, dijo.
“Cuando dicen ‘última, ya quedó la toma, de pronto aplaudiendo y echando porras y demás. Casi me pongo a llorar”, concluyó.
