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Desvelos, cambios y hasta frustración son algunas de las cosas que Mayra Becerril ha experimentado desde que decidió emprender y no solo tener negocios propios, sino demostrarse así misma su capacidad y aquellos talentos que ni ella conocía.
En el marco del Día Internacional de la Mujer Emprendedora y en entrevista para Mente Mujer, la joven de 28 años de edad compartió los retos pero también satisfacciones que la han dejado emprender en un contexto de cambio y reconocimiento personal.
“No sabía lo que era capaz de hacer hasta ahorita. Me diría gracias por demostrar que no era solo la ‘novia del guitarrista’, ‘la novia del cantante’, ‘la novia de Kevin’, la ‘novia’. Ahora soy esa”.

La música como inspiración
Mayra y su esposo, Kevin, siempre han sido amantes de la música, arte que se convirtió en su principal inspiración para emprender.
Con gran emoción, la joven cuenta que en su antigua casa, no tenían sala. Dicho espacio estaba lleno de instrumentos y todo lo necesario para “hacer un concierto”. Sus herramientas eran tantas que no cabía ni una nada más.
Mayra recuerda que un día ella y Kevin vieron un edificio. Él le expresó que desearía tener un negocio justamente ahí y aunque parecía una idea ocurrente, actualmente tienen “Arte y Café, un espacio que más que ser una cafetería, es un encuentro de talento.
“No solamente vendemos café, vendemos como su nombre lo dice, show en vivo. Se presentan diferentes artistas que son muy buenos para lo que hacen para el poco nombramiento que tienen ante la sociedad. O sea, los encontramos en un tianguis, los encontramos en la calle tocando en diferentes locales. Esas personas que van, a los que les das dinero porque tocan una canción mientras estás comiendo, a ellos, porque son personas que saben trabajar desde el principio”.

El emprendimiento: un trabajo colectivo
Mayra Fernanda se dedica a todas las actividades administrativas de Arte y Café: desde la contratación de personal hasta la incorporación de platillos y coordinación de eventos y músicos.
Sin embargo, la joven reconoce que emprender es una labor colectiva en la que ha recibido el apoyo no solo de Kevin, sino también de sus amigos y familiares que “han puesto su granito de arena”.
Tener negocios propios y empezar desde cero implica desvelos, esfuerzo, tiempo y dedicación. Incluso, algunas pérdidas que con el paso del tiempo se convierten en aprendizaje.
“Todo el tiempo se te ponen pruebas que tú puedes, que tú eres capaz de pasar. Incluso si sientes que no, eso demuestra lo que puedes llegar a hacer. Entonces, creo que los retos de emprender son muy variados y creo que cada quien tiene los suyos, pero el principal es con uno mismo”.
El emprendimiento como reto personal
Más allá de las implicaciones económicas y logísticas, Mayra Becerril señala que el principal reto que tuvo al emprender fue consigo misma. Especialmente al momento de tomar decisiones y darse cuenta que su voz importa.
“Me ha costado mucho trabajo enfrentarme a mí misma, que es el mayor reto. Dejar atrás lo que yo sabía, lo que yo estaba como encasillada y ahora tener una apertura un poco más amplia de poder presentarme ante las personas, que me tomen en serio, que mi esposo diga: ella es la encargada, con ella te refieres, con ella le das”.
Y es que previo a sus negocios, Mayra veía y aplaudía los triunfos de su esposo desde atrás. Ahora, ella es quien toma las riendas para sacar los negocios adelante.

No hay límites para el emprendimiento
Además de Arte y Café —que tiene alrededor de cinco meses—, Mayra y Kevin tienen otros emprendimientos: una academia de música y un negocio de maquillaje en línea que se llama Beauty Coven.
Ahora, entre sus principales metas está que sus emprendimientos se vuelvan marca y todos los negocios se unan. Especialmente que las y los alumnos de su academia de música puedan aprender y presentarse en la cafetería para posteriormente brillar en el exterior.
“Ahora, ¿qué sigue? pues que esto se haga más grande. Quiero que todos mis músicos tengan oportunidades para seguir creciendo. Yo no quiero que se queden conmigo (…) Lo que nosotros queremos es ver crecimiento en nuestros negocios y en nuestra gente”.
Lo mejor de todo es que el emprendimiento es una cadena de empatía. Prueba de ello es que el edificio donde se encuentran hay más proyectos como un estudio de tatuajes, una barbería y una tienda de productos de belleza. ¿El común denominador? Todos están liderados por mujeres.

Emprender: una reto alcanzado por mujeres
La historia de Mayra es un ejemplo de decisión, resistencia y perseverancia como muchas de las que hay en México. Según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), al segundo trimestre de 2025, las mujeres trabajadoras por cuenta propia constituyeron 22.4 % de las ocupadas.
Lo anterior, no solo es muestra talento y dedicación, sino también una ruptura de barreras que merece ser vista.
“Creo que es importante demostrar que también merecemos igualdad en el sueldo, que también nuestras ideas importan, que también somos capaces de liderar, que también somos capaces de tener ideas creativas y empáticas ante la sociedad”.