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¿Por qué se celebra el Día de la secretaria y qué revela sobre la forma en que vemos el trabajo femenino? Esta efeméride, más allá de flores, los almuerzos y reconocimientos simbólicos, abre una conversación incómoda pero necesaria y crítica sobre la sexualización del rol y las relaciones de poder que lo rodean.

Desde 1958, el Día de la secretaria en México se celebra cada tercer miércoles de julio —este 2025, el 16 de julio— gracias a la iniciativa de María Luisa Rodríguez. Su intención fue dignificar un oficio históricamente feminizado, esencial para el funcionamiento de la administración pública y privada.
Pero, ¿por qué este reconocimiento sigue rodeado de clichés sobre apariencia, sumisión y deseo?
Día de la secretaria y la sexualización en la cultura popular
La celebración busca visibilizar funciones estratégicas como gestión de información, organización ejecutiva y coordinación administrativa. Hoy, 9 de cada 10 personas en este rol son mujeres, lo que agrega una dimensión de género que merece análisis: ¿se reconoce su labor o solo se conmemora con simbolismos que perpetúan estereotipos?
A pesar de su importancia, estas profesionales enfrentan una narrativa cultural donde su valor es medido por su imagen más que por su capacidad. Desde los años 20, se les exigía “buena presencia” y una actitud sumisa, alimentando una lógica que todavía hoy deja huella en el trato cotidiano. La sexualización de las secretarias no es un accidente: responde a una construcción patriarcal que las posiciona como objetos de deseo en espacios laborales. En canciones, series y chistes, se reduce su figura a una estética: medias, escotes, sonrisas para agradar al jefe.
Un ejemplo claro es “Pobre Secretaria”, canción de 1983 popularizada por Daniela Romo, que muestra con ironía el esfuerzo por ser vista a través del deseo masculino. Hoy, con más de 6 millones de reproducciones gracias a la interpretación de Mariana Treviño en “Mentiras, la serie”, la canción cobra una nueva dimensión crítica.

Lupita en Mentiras: agencia y crítica feminista
El personaje de Lupita, secretaria de Emmanuel en Mentiras, perpetua muchos clichés, pero también rompe con otros. No es solo la “bonita del despacho”, sino una mujer fuerte, sarcástica y consciente de su lugar en la estructura de poder. Interpretada por Mariana Treviño, se convierte en símbolo de cómo resignificar este rol desde la representación y la narrativa crítica.
Más allá del brindis y los chocolates, este día puede ser una oportunidad para cuestionar las relaciones de poder que han encasillado este rol. Desde foros en línea hasta testimonios de mujeres en oficinas públicas, persisten historias de acoso, contratación basada en estética y trato desigual.
Conmemorar el Día de la secretaria implica algo más profundo: reconocer la capacidad, profesionalismo y evolución de un rol históricamente marcado por la sexualización y las relaciones de poder. Al mirar críticamente estas narrativas, abrimos la puerta a una cultura laboral más equitativa y justa.
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