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El Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de la Tortura no es solo un recordatorio simbólico: es un llamado a la acción para garantizar justicia, reparación y dignidad. A continuación, te contamos qué se conmemora, qué avances existen y qué estrategias están transformando la vida de las mujeres víctimas en México y América Latina.

El Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de la Tortura se conmemora cada 26 de junio desde 1997, cuando la ONU instituyó esta fecha para fortalecer el acceso a la justicia y la reparación para las víctimas. Esto ocurrió una década después de que la Convención contra la Tortura entrara en vigor en 1987, un tratado internacional que prohíbe la tortura en cualquier circunstancia.
En México, la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura fue aprobada en 2017, pero su implementación ha sido débil. De acuerdo con organismos internacionales, solo el 2 por ciento de las investigaciones por tortura en el país llegan a juicio. Para las mujeres, la impunidad es aún mayor, especialmente cuando se trata de tortura sexual en custodia, una forma grave de violencia institucional.
¿Qué se hace por las mujeres en el Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de la Tortura?
Las mujeres representan apenas el 11 por ciento de las víctimas documentadas, pero sus casos suelen ser más invisibilizados, estigmatizados y revictimizantes. Por ello, distintas estrategias buscan integrar la perspectiva de género en la atención, investigación y reparación.
Mecanismo de Seguimiento de Tortura Sexual
Impulsado por la OEA, el MTS monitorea la situación de mujeres privadas de libertad que han sufrido tortura sexual. En 2024, logró avances como jornadas de salud en prisiones femeninas y un informe con cumplimiento del 84 por ciento en el nivel federal. También acompañó a sobrevivientes como Verónica Razo, liberada tras 12 años de prisión injusta.
El Observatorio contra la Tortura, liderado por la ONU-DH y UNODC, revela una grave realidad: el 98 por ciento de las carpetas por tortura en México no se judicializan. El rezago es mayor en casos que involucran a mujeres, por falta de fiscalías especializadas y protocolos con enfoque de género.
Redes feministas y justicia desde abajo
Colectivos como Luchadoras, Justicia para Nuestras Hijas o Frente Nacional contra la Violencia Vicaria han impulsado campañas legales, digitales y comunitarias para visibilizar la violencia institucional. Promueven redes de apoyo, denuncias colectivas y capacitación para empoderar a sobrevivientes y exigir políticas públicas efectivas.
Las estrategias más efectivas para erradicar la tortura contra mujeres combinan acciones legales, acompañamiento psicosocial, monitoreo internacional y fortalecimiento comunitario. En este Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de la Tortura, estas iniciativas no solo conmemoran: construyen caminos para que más mujeres accedan a justicia, sin importar cuánto tiempo haya pasado desde el abuso.
La transformación será posible solo si el Estado cumple sus obligaciones bajo la Convención contra la Tortura, garantiza acceso a la justicia con enfoque de género y escucha las voces de las sobrevivientes.
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