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Cada hora, más de dos niñas en México son víctimas de explotación sexual. El dato no es tan sólo una cifra plasmada en un documento, es una alerta urgente que, cada 12 de junio, debe resonar con fuerza en el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil. Pero ¿sabías que una gran parte del trabajo infantil en México pasa desapercibido? Muchas niñas trabajan dentro del hogar en condiciones de abuso. Sin salario, sin respeto a sus derechos o su dignidad… Mientras los números globales bajan, las formas más invisibles y violentas del trabajo infantil persisten, especialmente para las niñas. ¿Por qué pasa esto? Sigue leyendo para entender y averiguar lo que puedes hacer desde tu día a día.

El Día Mundial Contra el Trabajo Infantil fue establecido por la OIT para visibilizar esta problemática global. En 2024, más de 138 millones de niñas y niños trabajaron en todo el mundo; 54 millones lo hicieron en condiciones peligrosas. Aunque se ha logrado una reducción, el ritmo es 11 veces más lento del necesario para cumplir con el objetivo 8.7 de los ODS: erradicar el trabajo infantil para 2025.
El lema de 2025, “Progress is clear, but there’s more to do: let’s speed up efforts”, enfatiza que los avances no son suficientes y que se necesita reforzar las leyes, aumentar la inversión en educación y exigir a las empresas responsabilidad sobre sus cadenas de suministro.
La cara oculta del trabajo infantil en México: niñas invisibles
En México, 3.3 millones de menores entre 5 y 17 años trabajan. De ellos, 1.5 millones realizan trabajos del hogar sin remuneración ni protección. Esta forma de explotación infantil es mayoritariamente femenina. Las niñas no solo reciben menos pago que los niños, sino que sus tareas no son reconocidas como trabajo real.
Más alarmante aún es la conexión entre pobreza, género y explotación sexual infantil. Se estima que entre 16 mil y 20 mil niñas y niños son víctimas de trata con fines sexuales, aunque organizaciones advierten que la cifra real es mucho mayor. Desde 2015 hasta mayo de 2024, 2 562 menores fueron rescatados de redes de trata; el 95 por ciento eran niñas víctimas de explotación sexual.
Día Mundial Contra el Trabajo Infantil: no basta con visibilizar
El problema va más allá de lo que se ve. Estados como Quintana Roo, Oaxaca, Chiapas y Ciudad de México son focos rojos de explotación infantil. En ciudades fronterizas como Tijuana, el 83 por ciento de las mujeres explotadas sexualmente empezaron antes de los 16 años.
Las niñas forzadas al trabajo sexual no solo son explotadas, muchas son asesinadas después de ser “descartadas”. La combinación de pobreza, violencia y redes criminales, sumada al abandono institucional, crea un entorno donde la infancia —especialmente la femenina— está en riesgo permanente.
Lo que se necesita para terminar con el trabajo infantil
Los organismos internacionales insisten en tres acciones clave:
- Protección social universal para las familias.
- Educación de calidad, especialmente en zonas rurales o en crisis.
- Sanciones efectivas a empresas que se benefician del trabajo infantil.
Que no se limite a leer cifras, es urgente actuar. El Día Mundial Contra el Trabajo Infantil no debe ser solo una conmemoración, sino un llamado a la ética y a la acción para transformar el sistema. Mientras una sola niña en México siga siendo esclavizada en nombre de la necesidad, no podremos hablar de justicia. La explotación infantil, en todas sus formas, debe ser erradicada. Y para eso, el tiempo se acaba.
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