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Cada 30 de julio se conmemora el Día Mundial contra la trata de personas, fecha para hacer ruido sobre una de las violencias más persistentes. En México, las cifras son alarmantes, especialmente para niñas, adolescentes y mujeres en situación de vulnerabilidad. ¿Por qué, a pesar de los avances legislativos y los programas institucionales, siguen creciendo las redes de explotación sexual y reclutamiento forzado?

En 2023, el 85 por ciento de las víctimas de trata de personas identificadas en México fueron mujeres; el 30 por ciento eran menores de edad. Entre enero y marzo de 2025, el SESNSP registró 2 mil 866 víctimas menores de 17 años, de las cuales 2 mil 146 eran niñas.
Esto confirma un patrón claro: la trata de mujeres y niñas no es una excepción, sino una constante que se cruza con la desigualdad, la pobreza y la discriminación estructural.
Riesgos más comunes para niñas y adolescentes
Las formas más frecuentes de explotación incluyen:
- Explotación sexual y pornografía forzada
- Servidumbre doméstica
- Matrimonio forzado
En zonas rurales o fronterizas, niñas indígenas y migrantes son particularmente vulnerables ante engaños en redes sociales o promesas laborales falsas.
Trata de personas: violencia encubierta que crece en silencio
El tráfico humano no ocurre de forma aislada. Se inserta en un contexto más amplio de violencia hacia las niñas: en 2023 se registraron más de 59 mil delitos contra niñas y adolescentes mujeres, incluyendo 644 homicidios y 75 feminicidios.
La trata con fines sexuales, se agrava por la impunidad: en casos de abuso sexual infantil, solo 1 de cada mil denuncias termina en una sentencia condenatoria. Además, las víctimas suelen ser captadas por familiares, maestros o personas cercanas, lo que dificulta la denuncia.

La revictimización de quienes logran denunciar es otra barrera. En Ciudad Juárez, el caso de Luz y Mario, hermanos víctimas de explotación infantil, tardó más de dos años en judicializarse. Mientras tanto, redes más amplias siguen operando sin consecuencia. Las deficiencias se acumulan: falta de personal capacitado, recursos forenses escasos, coordinación débil entre autoridades y una cifra negra que oculta la magnitud real del problema.
¿Qué se puede hacer? La tarea colectiva
Organizaciones como REDIM y ACNUR han hecho llamados urgentes para:
- Fortalecer la respuesta judicial y los análisis tecnológicos.
- Invertir en atención integral a víctimas, especialmente niñas.
- Prevenir desde lo comunitario y digital, con campañas en redes y escuelas.
- Proteger a los grupos en mayor riesgo, como mujeres indígenas o migrantes.
En este Día Mundial contra la trata de personas, urge mirar de frente la realidad de miles de niñas y mujeres en México. Combatir el tráfico de personas no es solo cuestión de leyes; exige voluntad política, justicia efectiva y una sociedad que no mire hacia otro lado. El camino es largo, pero cada dato revelado, cada caso visibilizado y cada acción coordinada nos acerca a un país donde la trata de mujeres y niñas no sea una condena silenciosa.
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