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Hace menos de 50 años por primera vez una mujer se sentó frente a los controles de un tren perteneciente al Metro de la Ciudad de México. Ella es Dula Edith Larios, y hoy nosotras te contamos su historia.

Originaria de la Mixteca Poblana y con sólo 15 años de edad, Dula Edith Larios migró a la capital con el objetivo de estudiar para Secretaria Ejecutiva Bilingüe. Pero fue su trabajo como taquillera del metro el que le develó su vocación. En 1981 impulsó, con apoyo sindical, una convocatoria para que las mujeres pudieran ser operadoras del metro.
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Un año después, con 19 años de edad, se convirtió en la primera mujer en ocupar el lugar frente a los controles de un tren del metro. A Dula se le asignaron trenes de la línea 2 y, posteriormente, de la línea 5.
Problemas en la vía: barreras enfrentadas por Dula Edith Larios
La primera mujer operadora del metro no tardó en encontrarse con las consecuencias de su revolución. Enfrentó la resistencia silenciosa pero cortante de algunos pasajeros: miradas de desaprobación o gestos de incredulidad que decían “es un trabajo de hombres”. También la abierta oposición de colegas, quienes murmuraban sobre su “incapacidad” para un puesto “de hombres”.
Dula Edith enfrentó desafíos tangibles que resaltaban la falta de previsión y adaptación del sistema. La ausencia de baños adecuados para mujeres en las terminales y estaciones, obligándola a buscar soluciones creativas o a aguantar por largos periodos, era una muestra clara de que la infraestructura no estaba pensada para la inclusión femenina. De igual forma, la carencia de uniformes y botas de su talla, viéndose forzada a usar calzado que le quedaba grande o que le causaba incomodidad, no solo era una molestia menor, sino una señal de la invisibilidad de su género en un ambiente laboral históricamente masculino.
Dula Edith Larios: vida y legado
Eventualmente se ganó la confianza de pasajeros y compañeros. Incluso fue reconocida por uno de ellos. “Señorita, conduce usted muy bien el tren. Gracias por transportarnos todos los días”, se leía en una nota dejada para ella.
Por seis años estuvo en los controles. A sus 26 eligió renunciar por cuestiones familiares: su hijo presentó problemas de salud. Aunque Dula Edith Larios regresó a su comunidad, dejó tras de sí un camino abierto para otras mujeres. Además, se volvió activista al liderar el Frente en Defensa del Agua y el Desarrollo Sustentable de las Comunidades Sureñas para defender los ecosistemas.
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