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En México, muchas mujeres aún se enfrentan a barreras para ejercer su derecho a decidir sobre su cuerpo. Aunque los métodos anticonceptivos están garantizados por ley, no siempre es fácil acceder a ellos. Quédate hasta el final: conocer cómo y dónde exigir este derecho puede marcar la diferencia entre vivirlo con autonomía o quedar a merced de la desigualdad.

La Ley General de Salud y la nueva NOM-005-SSA-2025 establecen que la planificación familiar forma parte de los servicios básicos de salud. Esto significa que el Estado está obligado a brindarte información, consejería y acceso gratuito a anticonceptivos, sin importar si tienes seguro, tu edad, nacionalidad o situación migratoria.
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Además, en la Ciudad de México, la Carta de Derechos para Personas con Capacidad de Gestar refuerza este derecho tras cualquier evento obstétrico, como parto, aborto espontáneo o interrupción legal del embarazo, siempre con consentimiento informado.
Acceder a anticonceptivos: lo que puedes exigir
Puedes acudir a cualquier unidad pública de salud como IMSS, ISSSTE, SEDESA o clínicas rurales, sin importar si estás afiliada. Tienes derecho a solicitar métodos como condones, pastillas, inyecciones, implantes o dispositivos intrauterinos. La atención debe ser confidencial, sin juicios, y no pueden exigirte la firma de un tutor, pareja o familiar.
Negarte un método de planificación familiar sin justificación médica es una violación de tus derechos. No hay barreras legales válidas ni requisitos administrativos que lo impidan. Este acceso también debe garantizarse en comunidades indígenas o rurales, con enfoque intercultural y respetuoso.
¿Qué hacer si hay desabasto o te los niegan?
Si te encuentras con negativas, escasez o maltrato, no estás sola. Puedes acudir a organizaciones como GIRE o el Colectivo Cero Desabasto, que documentan casos y ofrecen acompañamiento legal. También puedes presentar una queja directamente ante autoridades de salud.
Existen además redes territoriales impulsadas por programas como ENAPEA y la Ruta NAME, que trabajan con IMSS Bienestar y la Secretaría de las Mujeres para llevar educación sexual y acceso a anticonceptivos a adolescentes, mujeres indígenas o en situaciones vulnerables.
Según datos nacionales recientes, sólo el 25 por ciento de las mujeres fértiles reciben métodos del sector público; la mayoría los compra, reproduciendo desigualdades por ingresos, edad o zona geográfica. Por eso, ejercer este derecho es también un acto político: exige que el Estado cumpla su obligación de garantizar una planificación familiar libre y segura.
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