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Durante la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill declaró al lápiz labial rojo como un producto de primera necesidad. El primer ministro inglés aseguró que éste levantaba la moral de la población.
En aquellos años, el uso del lápiz labial se convirtió en un estandarte patriótico y moral a tal grado que cuando en Reino Unido se detuvo la producción de cosméticos para priorizar otras empresas más importantes en momentos bélicos, Churchill decidió hacer una excepción con el lápiz labial.
La belleza en tiempos de crisis
Aunque parezca algo sin importancia, la industria de la belleza es vital para los gobiernos en tiempos de crisis. Churchill entendió el poder del labial (en Reino Unido, las mujeres aplicaban su tono favorito antes de los bombardeos como señal de resistencia en momentos complicados).
Churchill invitaba a las mujeres para que se pintaran y mantuvieran bellas como una acción patriótica y el labial, en este caso, se volvió un instrumento de resiliencia y esperanza. Además, era una muestra de que la feminidad podía ir de la mano de la fuerza en días de caos.
El lápiz labial como instrumento de identidad
Del otro lado del mundo, en los Estados Unidos, el labial se convirtió en un instrumento de identidad y de seguridad para poder ingresar a círculos dominados por los hombres (hay que recordar que la guerra obligó a las mujeres a tomar puestos en las fábricas y el transporte).
La periodista Rachel Felder, autora del libro “Red Lipstick: An Ode to a Beauty Icon”, describió que pintarse los labios transmitía un mensaje de autoridad y convicción, siendo tanto una espada como un escudo (haciendo referencias a la guerra) para esconder inseguridades y demostrar fuerza.
Winston Churchill entendió que llevar lápiz labial rojo hacía a las mujeres sentirse fuertes, seguras y atractivas, unos sentimientos especialmente preciados en tiempos de crisis” Rachel Felder
El origen del lápiz labial rojo
Para hablar del inicio de unos labios rojos hay que ir al año 3500 a.C., la reina Puabi de Mesopotamia gustaba de pintarlos para simbolizar poder. En Egipto, Cleopatra gustaba de teñirse los labios de carmesí (un pigmento rojo intenso extraído de la cochinilla), según la revista National Geographic.
Muchos años después, en Inglaterra, se creía que el labial rojo podía ahuyentar espíritus malos y posteriormente, las mujeres que usaran maquillaje para “engañar a los hombres para poder casarse” eran juzgadas como brujas.
Tras su rol patriótico en la Segunda Guerra Mundial, el lápiz labial rojo se convirtió en un accesorio indispensable para las grandes estrellas de Hollywood, como Marilyn Monroe. Actualmente, el labial rojo sigue siendo un elemento que representa rebeldía y la fuerza.
