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Imagina que estás en la universidad, jugando el deporte que adoras, tu talento creciendo día con día… hasta que te ves forzada a abandonarlo. La historia de Alex Cooper revela un entramado de poder, silencio institucional y abuso emocional que aún persiste en espacios formativos. Su testimonio, recuperado en la docuserie Call Her Alex, está removiendo las estructuras del deporte femenino con una sola pregunta en el aire: ¿cuántas historias más siguen sin contarse?

La creadora del popular podcast Call Her Daddy, Alex Cooper narra cómo su entrenadora en Boston University, Nancy Feldman, desarrolló una conducta obsesiva hacia ella entre 2013 y 2015. Más allá de un trato preferencial, Feldman cruzó los límites con comentarios sexuales, contacto físico no consentido y manipulaciones emocionales.
La entrenadora buscaba quedarse a solas con Cooper, la tocaba sin permiso y comentaba sobre su cuerpo y vida íntima. Cuando Alexandra puso límites, comenzaron las amenazas: si no accedía, habría consecuencias. Esto generó un ambiente de hostigamiento y miedo.
Alex Cooper: una voz pública contra el silencio institucional
A pesar de que Cooper denunció los hechos con su familia ante las autoridades de la universidad, Boston University no abrió una investigación ni sancionó a la entrenadora. Feldman se mantuvo en su cargo, y la única salida ofrecida fue que Cooper conservara su beca sin volver al equipo. Así, decidió alejarse del deporte antes de terminar su carrera, con secuelas emocionales que tardó años en procesar.
Durante una presentación de la serie en el Festival de Tribeca, Alex relató el impacto psicológico de regresar al campo donde todo ocurrió: “me sentí tan pequeña, como cuando tenía 18 años”, declaró. En Instagram, escribió: “Me despojó de mi identidad… Denuncié el abuso y me ignoraron. Sin rendición de cuentas, sin justicia.”

El deporte femenino y el patrón del encubrimiento
El caso de Cooper no es aislado. Investigaciones recientes en ligas profesionales como la NWSL han documentado patrones similares de acoso, abuso de poder y complicidad institucional. Entrenadores protegidos, víctimas silenciadas, y estructuras que perpetúan la violencia bajo la apariencia de disciplina deportiva.
Lo que revela Call Her Alex es más que un testimonio individual: es una denuncia estructural sobre cómo se ejerce el poder sobre cuerpos y trayectorias femeninas. La historia de Alexandra obliga a cuestionar qué tan seguras están las jóvenes deportistas dentro de las instituciones que deberían protegerlas.
Hoy, Alex Cooper usa su plataforma mediática para dar visibilidad a una experiencia que aún muchas callan. Su valentía ha convertido un capítulo doloroso en una herramienta de transformación y conciencia social. Denunciar fue su forma de sanar, pero también de evitar que otras vivan lo mismo en silencio. Y su historia apenas comienza a resonar.
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