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¿Qué tienen en común una foto familiar intervenida, un archivo de prensa y las imágenes de casas destruidas en contextos de guerra? La respuesta está en la obra de Carla Rippey. La artista logra que fragmentos dispersos de la memoria se transformen en una reflexión crítica sobre nuestro presente. Su nueva exposición en el Museo del Chopo abre un espacio para repensar cómo construimos sentido a partir del caos visual que nos rodea.

Desde su llegada a México en 1973, la artista nacida en Kansas ha trabajado con fotografías, recortes de periódicos, álbumes familiares y archivos digitales. En La imagen interceptada, Carla Rippey resignifica estos materiales mediante collage, grabado, cerámica y pintura. El resultado no es solo un gesto estético, es una forma de reconstruir la memoria colectiva desde una mirada feminista.
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Su propuesta dialoga con la crítica de Lucy Lippard, quien en los años setenta habló de la “fragmentación positiva” como estrategia política y curativa. En ese sentido, la obra de Rippey se convierte en un puente entre lo personal y lo histórico: desde escenas íntimas hasta tragedias globales.
Carla Rippey: arte feminista en diálogo con la historia
La exposición, curada por Tania Ragasol, reúne más de 120 piezas que exploran distintos momentos de la historia reciente. Entre ellas destaca Domicidio, un muro de imágenes de viviendas destruidas en Gaza, Ucrania y Yemen. Esta instalación confronta al público con la crudeza de la violencia bélica, mientras que otras piezas invitan a observar desde lo íntimo: retratos de infancia, escenas familiares y objetos intervenidos.

Al recorrer la sala, el espectador se encuentra con imágenes del dirigible Hindenburg en llamas, o con mujeres detenidas en comisarías de la Ciudad de México. Cada fragmento funciona como un recordatorio de que el archivo no es estático: es pensamiento activo y, en manos de Rippey, herramienta para cuestionar el poder.
Trayectoria y compromiso
Formada en la Sorbona y en la Universidad Estatal de Nueva York, Rippey perfeccionó técnicas gráficas en Chile durante el gobierno de Salvador Allende. En México se integró al Infrarrealismo y al grupo Peyote y la Compañía, y desde 2002 forma parte de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”. Su obra ha estado presente en museos nacionales e internacionales, como el Museo de Arte Moderno, el Carrillo Gil, el IAGO en Oaxaca o el Museo MAVI en Chile. Con La imagen interceptada, regresa a la escena institucional de la Ciudad de México tras su retrospectiva Resguardo y resistencia en el Carrillo Gil.
Ver a Carla Rippey en el Museo del Chopo es encontrarse con un arte feminista que resignifica las imágenes y las devuelve cargadas de memoria y crítica social. La exposición estará abierta hasta el 2 de noviembre de 2025 en la Sala Helen Escobedo. Una oportunidad única para reflexionar sobre el poder de las imágenes en la construcción de nuestra historia compartida.
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