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Al escuchar hablar de Sor Juana Inés de la Cruz lo primero que se viene a nuestras mentes son sus poemas y que era la antigua imagen de los billetes de 200 pesos.
Pero… ¿sabías que también escribió villancicos? Hoy en Mente Mujer te compartimos algunos de ellos.
¿Qué es un villancico?
La Real Academia Española define a los villancicos como canciones populares, principalmente religiosas, que se cantan en Navidad y según información del Gobierno de México, la composición “Hoy nació el Redentor del mundo” es considerado el primer villancico de nuestro país.
Los villancicos de Sor Juana
Sor Juana Inés de la Cruz nació en 1648 y es considerada la última gran poeta de los Siglos de Oro de la literatura en nuestro idioma.
Además de villancicos, Sor Juana escribió poemas, comedias teatrales y obras religiosas. Cabe señalar que los villancicos los hizo para las principales catedrales del Virreinato.
Primer villancico
¡A la fiesta del Cielo! Las voces claras
una Reina celebran, Pura y sin falta.
¡Vengan, vengan,
a celebrarla por su buena estrella!
No se detengan, ¡vayan!,
que en su Concepción está para gracias.
Con mucha gracia María,
siendo del género humano,
una Concepción estrena
tan nueva, que no ha pecado.
Allá en la Mente Divina
su puro esplendor intacto,
sin necesidad de absuelto,
fue éste un caso reservado.
Corriendo por todo el mundo
la culpa, estuvo el milagro
que macular no pudiese
a su Ser Inmaculado.
Astuto y desvanecido,
a sus plantas arrojado,
su honor puro a Lucifer
se le fue entonces por alto.
Corrientemente atrevido,
por la hija de Adán, el Diablo
se la había jurado, puesto
que echó por tantos y cuantos.
Pero como no podía
en su Concepción tragarlo,
contra el bocado se estuvo
de Adán, sin probar bocado.

Segundo villancico
¡A la Concepción, a la Concepción!
No se detengan, que la fiesta es hoy.
¡Vayan, vayan,
que la Reina tiene harta gracia!
¡Lleguen, lleguen,
porque su fiesta es fiesta solemne!
Hoy con festiva alegría,
de virtud y gracia llena,
en su Concepción estrena
un Templo de Dios, María.
Venciendo al fiero Dragón
que a sus pies holló triunfante,
este milagro al instante
sucedió en la Concepción.
Victoriosa y sin desgracia,
como se deja entender,
fue el caso muy para ver
en Santa María de Gracia.
Si es Puerta en quien se hallará
franca la entrada del Cielo,
lo festivo de este anhelo
en Porta-Caeli será.
Contra el Dragón y sus redes,
en alta contemplación
cogen por la Concepción
los que hoy van a las Mercedes.
En sus aplausos divina,
después de tan gran batalla,
hoy, cuando contenta se halla,
es la fiesta de Regina.
