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Imagina que los orgánicos frutales que normalmente terminarían en la basura pudieran convertirse en un material capaz de reemplazar el plástico tradicional y desaparecer sin dañar el medio ambiente. Esta idea, que parece casi mágica, es la realidad que ha hecho posible Giselle Mendoza. Su visión y compromiso con la sostenibilidad están transformando la industria de los materiales.

Desde los 14 años, Giselle Mendoza mostró un interés profundo por la innovación con impacto ambiental. Su curiosidad la llevó a obtener la beca “Líderes de Mañana”, que le permitió estudiar Economía en el Tecnológico de Monterrey y encontrar el entorno adecuado para convertir su proyecto en algo tangible.
Su formación académica se fusionó con su vocación social, dando origen a una iniciativa que no solo busca generar beneficios económicos, también soluciones sostenibles para la sociedad.
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Giselle Mendoza y la creación de GECO
Como fundadora de GECO, transformó residuos de naranja, especialmente cáscara y bagazo, en un bioplástico 100 por ciento biodegradable en aproximadamente 90 días. Este material se plantea como sustituto del PET, aprovechando sus características de flexibilidad y transparencia, además de la ventaja de utilizar una materia prima abundante y de bajo costo. México, quinto productor mundial de naranjas, genera millones de toneladas que podrían convertirse en residuos, lo que hace que este proyecto sea viable tanto tecnológica como comercialmente.
El bioplástico desarrollado por Giselle tiene un potencial de aplicación amplio. Desde envases biodegradables hasta productos para biomedicina, como piel artificial para quemaduras e incluso córneas, pasando por usos en la agricultura y la industria alimentaria. La visión de la joven emprendedora combina creatividad, ciencia y conciencia ambiental, demostrando cómo la innovación joven puede responder a retos globales.
Reconocimientos y desarrollo del proyecto
El proyecto GECO ha recibido diversos premios que reconocen su innovación y potencial social. Giselle ha sido galardonada en el Global Student Entrepreneur Awards (GSEA) con menciones como “Make a Mark” y Premio a la Innovación, y su iniciativa obtuvo el tercer lugar en el Premio Santander a la Innovación Empresarial 2019. Además, fue reconocida en el Reto Emprendedor 2017, consolidando su posición como líder en innovación sostenible.

El desarrollo del bioplástico ha contado con el apoyo de expertos como la maestra Marlenne Perales y el doctor Fernando Vázquez, especialistas en biotecnología, lo que ha permitido avanzar hacia la fase de investigación y desarrollo de prototipos y la colaboración con empresas interesadas en escalar la tecnología a nivel industrial.
La historia de Giselle Mendoza demuestra cómo una visión clara, combinada con conocimiento y compromiso social, puede generar soluciones reales a problemas ambientales urgentes. Su trabajo con GECO representa un avance tecnológico, así como un ejemplo de liderazgo joven y femenino en ciencia y emprendimiento sostenible. Su legado inspira a nuevas generaciones de emprendedoras a innovar con propósito y conciencia ambiental.
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