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El derecho al cuidado ha emergido como un principio fundamental en México. Éste reconoce que todas las personas tienen derecho a recibir cuidados, a brindarlos y a gestionar su propio bienestar a lo largo de la vida. Este enfoque busca transformar la manera en que se distribuyen las responsabilidades de cuidado, tradicionalmente asumidas de manera desproporcionada por las mujeres.

En México, el derecho al cuidado se articula en tres dimensiones: el derecho a ser cuidado, el derecho a cuidar y el derecho al autocuidado. Todas las personas, especialmente quienes están en situación de dependencia por enfermedad, discapacidad, infancia o vejez, tienen derecho a recibir cuidados de calidad que respeten su dignidad.
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Asimismo, quienes brindan cuidado tienen derecho a hacerlo en condiciones que protejan su salud, tiempo y bienestar, sin sacrificar su desarrollo personal. Finalmente, el autocuidado garantiza que cada individuo pueda gestionar su propia vida física, emocional y biológica de manera responsable y plena.
Derecho al cuidado: avances y protección legal en México
Este derecho ha sido reconocido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) como un derecho fundamental, lo que permite exigir su cumplimiento mediante vías judiciales. Además, la Constitución de la Ciudad de México, promulgada en 2018, fue pionera al establecer que «toda persona tiene derecho a cuidar, ser cuidada y al autocuidado», consolidando la base legal para proteger a quienes dan y reciben cuidados.

A nivel federal, la Ley General de Prestación de Servicios para la Atención, Cuidado y Desarrollo Integral Infantil, promulgada en 2011 y reformada en 2024, garantiza que niñas y niños reciban servicios de cuidado en condiciones de calidad, calidez, seguridad y respeto a sus derechos. Por su parte, iniciativas gubernamentales, como el Sistema Público de Cuidados de la Ciudad de México, buscan ofrecer estancias infantiles, casas de día para adultos mayores, centros de rehabilitación y comedores comunitarios gratuitos. De esta manera, promueven la corresponsabilidad social y erradicando la división sexual del trabajo.
Cuidados y derechos en el mundo
En el ámbito internacional, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, mediante la Opinión Consultiva OC-31/25, reconoció el cuidado como un derecho humano autónomo. Subraya la necesidad de políticas públicas que enfrenten la discriminación estructural hacia quienes asumen esta labor, especialmente las mujeres.
La implementación efectiva de esta garantía constitucional requiere la intervención del Estado, la participación de la sociedad civil, las familias y el sector privado. Esto asegura que los servicios sean equitativos, sostenibles y de calidad, promoviendo la igualdad de género y fortaleciendo la corresponsabilidad en las tareas de cuidado. El derecho al cuidado no solo protege a quienes requieren apoyo, también reconoce la labor de quienes cuidan y promueve el bienestar integral de todos.
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