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¿Alguna vez te has preguntado por qué muchas mujeres terminan el día más cansadas que los hombres, incluso cuando trabajan las mismas horas remuneradas? La respuesta está en la doble jornada laboral, un fenómeno que combina empleo formal con responsabilidades domésticas y de cuidado no remuneradas.

La doble jornada laboral se refiere a la carga de trabajo que enfrentan muchas mujeres que, además de sus empleos remunerados, asumen la mayor parte de las tareas domésticas y de cuidado no remuneradas. Esta situación limita su tiempo para el desarrollo personal, profesional y el descanso, perpetuando desigualdades de género en el ámbito laboral y social.
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De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las mujeres mexicanas dedican un promedio de 39.7 horas semanales al trabajo doméstico, de cuidados, comunitario y voluntario, mientras que los hombres destinan 18.2 horas. Esta diferencia de 21.5 horas semanales evidencia la sobrecarga laboral que enfrentan las mujeres en México.
Impacto económico y social
Según datos presentados por el INEGI, el trabajo no remunerado de las mujeres representa el 24.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de México, equivalente a 7.2 billones de pesos. Esta labor es esencial para la reproducción social y la economía del país, pero muchas veces pasa desapercibida en políticas públicas y estadísticas laborales tradicionales.

En el mercado laboral remunerado, el IMCO informa que la participación de las mujeres es del 46 por ciento, comparada con el 67 por ciento de los hombres en países de la OCDE, y el 55.5 por ciento de las mujeres trabaja en la economía informal, lo que limita su acceso a prestaciones y seguridad social. Esta situación refuerza la desigualdad estructural y la dependencia económica de muchas mujeres.
Consecuencias de la sobrecarga laboral
La sobrecarga laboral de la doble jornada impacta distintos ámbitos:
- Limitación del desarrollo profesional: menos tiempo para capacitación, estudio y avances en la carrera, sobre todo en ciencia y tecnología.
- Desigualdad salarial: por cada hora trabajada, las mujeres ganan un 11.9 por ciento menos que los hombres, de acuerdo con el IMCO.
- Bienestar físico y emocional: el agotamiento, estrés y problemas de salud derivados de asumir múltiples responsabilidades afectan la calidad de vida y la salud mental de las mujeres.
Cómo visibilizar y enfrentar la doble jornada laboral
Visibilizar el problema es clave para generar políticas públicas, cultura organizacional y dinámicas familiares más equitativas. Medidas como el reconocimiento del trabajo doméstico, horarios flexibles, acceso a cuidado infantil y promoción de la corresponsabilidad pueden disminuir la sobrecarga laboral y abrir oportunidades reales de desarrollo para las mujeres.
La doble jornada laboral no es solo un asunto personal: es un tema de equidad sustantiva y justicia social que requiere atención inmediata para construir una sociedad más sostenible.
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