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La historia de Iman Abdulmajid no es solo la de una supermodelo. Es la de una mujer que rompió barreras históricas para las mujeres racializadas. En un contexto donde la belleza tenía un rostro eurocéntrico, ella hizo visible lo que antes se ignoraba: la fuerza, elegancia y dignidad de las mujeres negras.

Iman Abdulmajid nació el 25 de julio de 1955 en Mogadiscio, Somalia, hija de un diplomático y una ginecóloga. Su vida estuvo marcada desde temprano por la movilidad: Egipto, Kenia, la universidad en Nairobi… Fue allí donde el fotógrafo Peter Beard la descubrió en 1974. Aceptó posar a cambio de que pagara sus estudios. Al año siguiente ya vivía en Nueva York y firmaba con Wilhelmina Models. En 1976, Iman ya aparecía en editoriales de Vogue, abriendo camino en una industria que raramente ofrecía espacios dignos a modelos negras.
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Su irrupción fue contundente: musa de diseñadores como Yves Saint Laurent, Versace o Calvin Klein, trabajó con fotógrafos como Annie Leibovitz y Helmut Newton. Su elegancia rompió el molde y desafió el racismo estructural del sistema de la moda.
Iman Abdulmajid: pionera, modelo y filántropa
Desde su llegada a Estados Unidos, Iman notó que las modelos negras ganaban menos que sus pares blancas. Se negó a aceptar esas condiciones y exigió igualdad salarial. Lo logró. Pero no se detuvo ahí. Ante la falta de maquillaje para tonos de piel oscuros, fundó en 1994 Iman Cosmetics, una línea pensada para mujeres racializadas. Fue un antes y un después. Su marca, que llegó a generar 25 millones de dólares anuales, abrió el camino para propuestas inclusivas como Fenty Beauty.

Iman también ha sido reconocida por su labor como activista. Desde 2019 es embajadora global de CARE, apoyando a mujeres y niñas vulnerables. Ha colaborado con Save the Children y cofundó en 2013 la Black Girls Coalition, junto a Naomi Campbell y Bethann Hardison, para visibilizar la falta de diversidad racial en la moda.
Belleza, identidad y resistencia
Además de su carrera como modelo, publicó dos libros que resumen su legado: “I Am Iman” en el 2001 y “The Beauty of Color” de 2005, donde comparte consejos y reflexiones sobre la belleza como expresión de identidad. Su mensaje ha sido claro: la belleza no tiene un solo rostro ni una sola historia.
Cada 25 de julio se celebra el Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente. Es un momento para recordar a mujeres como Iman Abdulmajid, que desafió estructuras injustas y creó espacios nuevos para las mujeres negras. Su legado como modelo y filántropa, como activista y empresaria, no solo transformó la industria de la moda: abrió un camino para las generaciones futuras.
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