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Durante más de dos siglos, México fue gobernado únicamente por hombres. En total, 65 presidentes ocuparon el cargo antes de que finalmente una mujer llegara a la más alta magistratura del país. Esta cifra es un reflejo del largo camino recorrido por las mujeres en su lucha por la igualdad política. La elección de Claudia Sheinbaum como la primera mujer presidenta en 2024 rompió un ciclo de exclusividad masculina que parecía inquebrantable.

Antes de Claudia Sheinbaum, los presidentes de México habían sido exclusivamente varones, consolidando una tradición patriarcal en la esfera política nacional. Su llegada como la presidenta número 66 es el resultado de décadas de luchas feministas, avances legales y la perseverancia de generaciones de mujeres que abrieron camino en espacios donde antes estaban vetadas.
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De la lucha por el voto a la primera mujer presidenta
La historia de esta conquista tiene raíces profundas. El Congreso debatió el voto femenino en 1937. Pero fue hasta 1953 cuando las mujeres lograron el derecho a votar y ser electas en cargos federales. Dos años más tarde, en 1955, participaron por primera vez en elecciones federales. Sin embargo, mucho antes de eso, en 1922, Rosa Torre González se convirtió en la primera mujer en ocupar un cargo de elección popular en México, como regidora en Mérida, Yucatán. Su triunfo fue un precedente fundamental para abrir espacios en la vida pública.

Aun así, la representación femenina en la política avanzaba lentamente. No fue hasta 1979 que Griselda Álvarez se convirtió en la primera gobernadora, en Colima. Después la siguieron Beatriz Paredes en Tlaxcala en 1987 y Dulce María Sauri en Yucatán en 1991. A nivel nacional, varias mujeres intentaron llegar a la presidencia —Rosario Ibarra de Piedra, Cecilia Soto, Patricia Mercado y Josefina Vázquez Mota— pero ninguna logró romper el techo de cristal hasta 2024.
Reformas que abrieron camino a una mujer presidenta
El cambio estructural comenzó con las cuotas de género. En 1996 se recomendó que al menos el 30 por ciento de candidaturas fueran para mujeres; en 2002 pasó a ser obligatorio. En 2014, la reforma constitucional de paridad en todo obligó a que la mitad de las candidaturas fueran femeninas, y en 2019 esa paridad se extendió a todos los poderes y niveles de gobierno.
Estas reformas, junto con la presión de movimientos feministas, fueron clave para que el electorado reconociera que el liderazgo de las mujeres no es la excepción, es una parte necesaria de la democracia. Después de 65 presidentes varones, México vivió un momento histórico: Claudia Sheinbaum asumió en 2024 como la primera mujer presidenta.
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